Solicitan una «reactivación inmediata» de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, «bajo el estricto cumplimiento» de todos los protocolos de seguridad sanitaria.

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Teatros, cines y museos semivacíos, músicos en paro, salas de conciertos cerradas, festivales suspendidos… la cultura se muere lentamente y no se están poniendo medidas suficientes para detener esta situación. Por ello, los trabajadores y trabajadoras de la industria del espectáculo y los eventos se han manifestado este jueves en 28 ciudades españolas con el objetivo «dar visibilidad a la alarmante situación» que vive el sector a causa de la crisis de la COVID-19 y denunciar que están «al borde del colapso».

‘Alerta Roja’, el mensaje que se ha lanzado desde la manifestación, forma parte del movimiento internacional ‘#redalert’ ‘#wemakeevents’, en la que actualmente hay siete países adheridos. Todos con la misma imagen, lema y dirección, y que el próximo día 30 de septiembre se unirán todos en el Global Day, donde los profesionales de todo el mundo se unirán para dar voz, en un mismo día, a un sector impactado por la crisis.

Una de las principales demandas es la necesidad de prorrogar los ERTE al menos hasta final de año, tal como se estudia para el sector turístico y el transporte. La otra reivindicación se refiere a los alquileres. Los propietarios de las salas han tenido que pagar unos meses que estaban cerrados.

Solicitan una «reactivación inmediata» de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, «bajo el estricto cumplimiento» de todos los protocolos de seguridad sanitaria

Las instituciones tienen que proponer un rescate del sector de los espectáculos y los eventos, en parálisis casi total por la pandemia desde hace siete meses. En Madrid, poco antes de las 20 horas, la imagen no podía ser más poderosa: 550 personas (no es posible más por razones de seguridad) reunidas en el Palacio de Oriente para lanzar un grito de unidad.

El ministro de Cultura, Joan Manuel Rodríguez Uribes, se reunía también ayer, por vía telemática con los consejeros de culturas de las comunidades autónomas y les pedía que no consideren ocio nocturno las salas de conciertos y de música en vivo. Según el ministro, “hemos coincidido en la necesidad de hacer mucha pedagogía entre todos a favor del concepto de #CulturaSegura”. Desde las comunidades le pidieron un apoyo más explícito.

El símbolo de la marcha fueron unas 400 flight cages, esas cajas enormes negras y resistentes con ruedas que sirven para mover micrófonos, cables y altavoces. Avanzaron como un cuerpo único hasta la Puerta del Sol, el centro neurálgico de la capital.

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