Ciudadanos continúa fuera de control y las decisiones tomadas por Albert Rivera han creado una sangría de dimisiones de la que no se ve el final. El partido naranja ha sufrido en los últimos cuatro meses una bomba interna que ha cambiado por completo el planteamiento con el que se lanzó a la política nacional hace apenas cinco años. Después de varias dimisiones, Luis Garicano y Francisco Igea son los únicos «críticos» en el Comité Ejecutivo; en el Permanente, no queda ninguno.

Ciudadanos es a un barco con un enorme boquete por el que entra el agua y se va el talento. La formación que lidera Albert Rivera expandió sus buenos resultados en Cataluña al resto de España con la ingenua ilusión de arrebatar el liderazgo de la derecha, su ambición por convertirse en el primer partido de la oposición a la izquierda le ha hecho perder más que ganar. No se quedó lejos en las últimas elecciones, pero las últimas encuestas coinciden en la caída en picado de los naranjas en intención de voto.

El giro a la derecha y los pactos de la formación con los ultras, junto con el veto a pactar con el PSOE para la formación de un Gobierno, han sido las principales causas del desgranamiento de la formación. Cerca de una decena de dimisiones, bajas de afiliados o rupturas de alianzas han sido las indiscutibles protagonistas de esta época post-electoral. 

Los desacuerdos provocaron una reestructuración de la Ejecutiva nacional, con la que Rivera se rodeó de los perfiles más afines a sus ideas, como Marcos de Quinto o Edmundo Bal, y alejó a los más escépticos. Rivera quiso ser Macron, pero se va a tener que conformar con ser una nota a pie de página en la historia de la política en nuestro país. 

Esta situación de dimisiones continuas choca de frente con el silencio mediático con el que se bendice a la formación liderada por Albert Rivera. El político ha recriminado en estos días al eurodiputado Javier Nart que mantenga su escaño en el Parlamento Europeo pese a haberse dado de baja del partido y ha reprochado a Francisco De la Torre que dijera que Rivera no había contactado con él tras la muerte de su padre, diciendo que usaba «la muerte de su padre para atacar a ex compañeros y al proyecto político de Cs». Sin embargo, si esto hubiese sucedido en otras formaciones políticas sería portada de periódicos y cabecera de telediarios.

FRANCISCO DE LA TORRE

Francisco de la Torre, el que fuera responsable de Fiscalidad, número dos de Cs en las elecciones de 2016 y diputado, ha abandonado completamente Ciudadanos el último cargo que le quedaba: su acta como parlamentario. 

El principal motivo ha sido la incapacidad del partido de Rivera para solucionar el bloqueo actual que tiene España, después de que esta misma tarde haya fracasado la investidura de Pedro Sánchez. En su carta de despedida, De la Torre afirmó que no estaba“de acuerdo con el tono, las formas, y especialmente la estrategia política adoptada en los últimos meses”.

JAVIER NART

Javier Nart abadonó la militancia de Ciudadanos, aunque seguirá manteniendo su acta de diputado en la Eurocámara. Las discrepancias de Nart con su partido saltaron a la luz el pasado junio, cuando abandonó su cargo dentro de la Ejecutiva de Cs después de que la dirección se negara a realizar una votación para revisar la estrategia de pactos tras las elecciones del 28-A.

Fue el miembro de Ciudadanos que, junto a Luis Garicano, líder de Cs en la Eurocámara, Francisco Igea, presidente de Cs en Castilla y León, y el exdiputado Fernando Maura se posicionó a favor de abrir una vía de diálogo con Sánchez. La propuesta no salió adelante y por eso Nart también se fue de la ejecutiva nacional. Entendía que no podía seguir en el órgano de dirección que toma las decisiones si no las compartía.

TONI ROLDÁN

La dimisión más dolorosa ha sido la del portavoz económico en el Congreso y miembro de la Ejecutiva permanente, ya que fue primero que visibilizó la crisis interna que estaba atravesando el partido tras anunciar su despedida.

Roldán criticó tras su salida el giro a la derecha de Ciudadanos, “¿Cómo vamos a luchar contra la dinámica de confrontación de rojos azules que vinimos a combatir si nos convertimos en azules?”, decía en su última rueda de prensa de naranja. 

El exportavoz se echó las manos a la cabeza con el acercamiento de su partido a Vox, a los que calificó de “extrema derecha” y mostró su disconformidad con la implantación del cordón sanitario al PSOE. 

LOS FUNDADORES

Xavier Pericay, uno de los fundadores del partido naranja, decidió dejar la formación a mediados de julio. Pericay criticó que no se permitiera el debate interno dentro del partido y se mostró contrario a la política interna que se estaba desarrollando en estos momentos, con Albert Rivera rodeándose de afines y alejándose difinitivamente del centro. En una entrevista con El País, el filólogo aseguraba que tenían la impresión de que en la Ejecutiva todas las decisiones “venían cocinadas” y había poco lugar para la discrepancia.

Otro fundador, Francesc de Carreras, dimitió poco después de Pericay. En una carta publicada en El País pedía reflexionar al líder de Cs sobre el camino que estaba llevando Ciudadanos, pero de nada sirvió este consejo, ya que la situación continúo con bloqueo al PSOE y mimetismo con el PP y la ultraderecha de Vox.

BAJAS IMPORTANTES FUERA DE MADRID

El candidato de Ciudadanos a la presidencia de Asturias, Juan Vázquez, también dejó su cargo por el motivo más común de abandono de la formación naranja: su rechazo al veto a los socialistas.

A esta dimisión que se suma la del exlíder asturiano fue la de Miguel López Bachero,  secretario de Programas y Áreas Sectoriales de Ciudadanos en Murcia, que anunció su baja como afiliado tras conocer la salida de Roldán. La razón de su salida, la de siempre: el alejamiento del centro de Ciudadanos.

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