Inés tiene 11 años, entiende y habla perfectamente pero tarda un poco más que el resto en procesar la información, por eso, si se le habla muy rápido, a veces se pierde. Basta con volver a repetirle las cosas para que siga una conversación sin problemas.

Sin embargo, según informa La Ser, un campamento de la empresa Diverbo ha expulsado a Inés tras las quejas recibidas por las madres de sus compañeras de habitación ya que «no querían que Inés estuviera en la habitación con sus hijas«. La madre de la pequeña ha denunciado la discriminación tanto de familiares, niñas, monitoras y organización del campamento.

Carolina, la madre, no entendía nada porque precisamente, antes de subirse al autobús, le había insistido a la monitora responsable de las niñas de que “bajo ningún concepto de antemano le informase al resto de niñas de las características de Inés porque la iban a etiquetar de entrada y no iba a tener la opción de que la demás vieran que ella ríe, baila y cuenta como el resto”. La monitora no cumplió: “Conforme entró a la habitación le dijo, chicas, vuestra compañera tiene una discapacidad así que espero que me echéis una mano para cuidarla”. Las otras dos niñas de la habitación, que se conocían de antes y querían estar solas, llamaron a sus padres para quejarse y éstos, a su vez, al campamento: «Decían que sus hijas están en un colegio de integración, que durante todo el año tienen que convivir con niños de necesidades especiales y que cuando llega el verano se merecen disfrutar del campamento sin tener que estar con estos niños».

Después de una conversación regada con otros comentarios como que la niña estaba «teniendo unos comportamientos extraños» o que «no iba a poder seguir las clases de inglés porque no tenía ningún nivel«, desde las oficinas del campamento les comunicaron que un responsable había tomado la decisión de “que Inés tenía que salir del campamento”. Lograron hablar con ese responsable y, lejos de pedir disculpas, defendía la “profesionalidad” de la monitora y se ofreció a poner a Inés una monitora “de su bolsillo” pero insistía en que quedara claro que lo que no querían era “que Inés durmiera con el resto de niñas”, por lo que fueron a buscarla y se la llevaron a casa.

Campamentos solidarios

Las muestras de solidaridad no tardaron en llegar. Desde el campamento El Colladito se ha hecho eco de la noticia y ha abierto sus puertas para que Inés comience el campamento de verano en Sierra de Guadarrama.  Asimismo, King’s College School y la asociación Juvenil Carabela de Huelva ha ofrecido una plaza a Inés para hacer sus cursos de verano.

Además, la pequeña Inés ha recibido un sinfín de ánimos a través de las redes sociales. Seguro que nunca más va a recibir un trato vejatorio como el que le dieron en Diberbo, pero ya sabe que si vuelve a ocurrir algo parecido, hay muchísima gente apoyándola.

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