La retórica del presidente sobre la violencia «antifa» tiene consecuencias peligrosas, no solo para los antifascistas, sino para cualquier estadounidense que decida protestar.

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Los supremacistas blancos estadounidenses y otros miembros de extrema derecha han llevado a cabo ataques que dejaron al menos 329 víctimas mortales, según una nueva base de datos creada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Mientras, el antifascismo no ha propiciado ninguna.

Sin embargo, a pesar de estos claros datos, Donald Trump ha hecho advertencias sobre la amenaza de antifa y del término cada vez más usado con un fin partidista «fascismo de extrema izquierda». Estos términos son parte central de su campaña de reelección, unas nuevas fake news: los activistas antifa no se han relacionado con un solo asesinato en décadas.

En términos más generales, la base de datos enumera 21 víctimas asesinadas en ataques de izquierda (no antifascista) desde 2010, y 117 víctimas de ataques de derecha en ese mismo período, casi seis veces másLos ataques inspirados por el Estado Islámico y grupos yihadistas similares, en contraste, mataron a 95 personas desde 2010, un poco menos que los extremistas de derecha, según el conjunto de datos. Más de la mitad de estas víctimas murieron en un solo ataque contra un club nocturno gay en Orlando, Florida, en 2016.

Culpabilizando a los antifascistas

Antifa son un grupo heterogéneo compuesto principalmente por comunistas marxistas y anarcocomunistas, sumándose en épocas más recientes progresistas y socialdemócratas, particularmente en Estados Unidos​, que desean reemplazar el sistema capitalista por alguna forma de socialismo. A partir de 2016, con la llegada al poder de Donald Trump y la proliferación/normalización de elementos neonazis, neofascistas y supremacistas blancos como la llamada derecha alternativa (alt-right), el movimiento Antifa ha cobrado gran protagonismo en Estados Unidos.

Que Trump cargue contra Antifa no es novedoso. El 31 de mayo de 2020 el presidente de los EE.UU. anunció que «Antifa» será incluida en la lista de organizaciones terroristas del gobierno estadounidense, tras considerarlos responsables de organizar los saqueos de negocios, destrucción de propiedad pública, homicidios, y otros delitos. Esto ocurrió tras la muerte por asfixia de George Floyd a manos de un policía, que fue retirado del cargo posteriormente.

Las agencias policiales estadounidenses han enfrentado críticas por no tomar en serio la amenaza de la violencia supremacista blanca, al tiempo que exageran los riesgos que representan los manifestantes de izquierda. Según The Guardian, después de una manifestación violenta en California en 2016, los agentes del orden trabajaron con los neonazis para construir casos criminales contra los manifestantes antifascistas, sin recomendar cargos contra los neonazis por apuñalar a los antifascistas.

Los activistas antifa han sido blanco de ataques terroristas internos por parte de los supremacistas blancos, incluso en un complot terrorista a principios de este año, en el que funcionarios policiales alegaron que los miembros del grupo neonazi de la Base habían planeado asesinar a una pareja casada en Georgia que creían fueron organizadores antifascistas.

Una «izquierda» asesina

«La violencia de izquierda no ha sido una gran amenaza de terrorismo», dijo Seth Jones, experto en lucha contra el terrorismo que dirigió la creación del conjunto de datos del CSIS, recalcando los datos del informe.

La mayoría de los ataques mortales que los investigadores del CSIS clasificaron como «izquierdistas» fueron asesinatos de agentes de policía por parte de hombres negros, muchos de ellos veteranos del ejército estadounidense, que describieron actuar por ira o represalia por los asesinatos policiales de estadounidenses negros. Algunos de los hombres armados que mataron a la policía tenían conexiones con grupos nacionalistas negros, que los investigadores del extremismo en el CSIS y en otros lugares dijeron que generalmente clasifican como de izquierda. Sin embargo, hacer esa categorización no es tan sencillo. Según algunos investigadores, algunas organizaciones nacionalistas negras prominentes expresan puntos de vista homofóbicos, misóginos y antisemitas, valores que los colocarían más en la extrema derecha que en la izquierda.

La retórica del presidente sobre la violencia «antifa» tiene consecuencias peligrosas, no solo para los antifascistas, sino para cualquier estadounidense que decida protestar.

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