«Hasta el momento de abrir la caja de Ayuso todas las opciones están vivas y también las contrarias.»

Por Guido Ohlenschlaeger Gómez
En la caja de Schrödinger había un gato vivo y muerto al mismo tiempo. La paradoja era que mientras la caja no se abriese el gato estaba al mismo tiempo en los dos estados. De igual forma la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso tiene su propia caja. Según sople el viento y según se trate de una u otra cuestión la gestión de la crisis depende al mismo tiempo  del mando único del Gobierno (“Todo depende del Gobierno central”) o de la Comunidad Autónoma.

Aunque hay un patrón. El misterio se termina cuando abrimos la caja. En la caja de Schrödinger el gato estaba vivo o muerto; aquí la gestión es buena o mala, dependiendo. Si son buenas las noticias que llegan, entonces la presidenta Díaz Ayuso, ni corta ni perezosa, no tarda un segundo en colgarse la medalla de la gestión. Ahora, si las cosas salen mal, entonces, como declaraba hoy en una entrevista en las Mañanas de TVE en relación al cambio de fase “todo depende del mando único del Gobierno”.

Los bocadillos de calamares dependen de la Comunidad, los miles de muertos en residencias dependen del Gobierno de coalición. El hospital de IFEMA depende de la Comunidad de Madrid, la saturación de los hospitales y la falta de material, depende del Gobierno de coalición. Las lágrimas de cocodrilo en la Almudena dependen de Ayuso, el desastre del cierre de IFEMA, festival incluido, dependía de todos menos de ella. Y así todo. No es difícil adivinar que en todos los casos la caja de Ayuso mantenía viva las dos posibilidades hasta que no se abría. Si IFEMA hubiese sido un desastre la culpa habría sido del Gobierno. Si no hubiese habido saturación en la sanidad madrileña todo habría sido mérito suyo. En todos los casos la caja de Ayuso funciona siempre igual.

Ahora podemos disfrutar en vivo y en directo del increíble truco de la caja de Ayuso. Ayer su directora general de salud pública, Yolanda Fuentes, dimitía por negarse a pasar de fase. La Comunidad de Madrid entregó finalmente al Gobierno el documento con un día de retraso. Ningún experto firmó, porque todos lo consideran una irresponsabilidad. A Ayuso le da igual. Ella tiene su caja. Si el Gobierno acepta la propuesta y sale bien, todo será mérito de la perspicacia gestora de Díaz Ayuso. Si acepta y sale mal, todo será culpa del Gobierno por aceptar. De igual modo, si el Gobierno no acepta y los empresarios de Madrid se quejan, como prevé Díaz Ayuso, todo será culpa del Gobierno social-comunista; si sale bien, ¿adivináis de quién habrá sido el mérito? Así funciona la caja de Ayuso. Hasta el momento de abrirla todas las opciones están vivas y también las contrarias. Con eso juega. Esperemos que este truco burdo de ilusionismo político, se revele pronto como lo que es: un truco. Hay quien la llamaría “La gestora a posteriori”.

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