El programa de reformas 2019, un documento de 95 páginas remitido a Bruselas por el Gobierno en funciones de Sánchez, marca varios cambios en materia laboral, entre ellos la simplificación del tipo de contratos y la elaboración de un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

La reforma laboral del PP

Sin embargo, por encima de todo, destaca que en el texto no figura la intención de revertir la reforma laboral del PP. Si en los comicios del 2015 y 2016 Sánchez se presentó con la promesa de tumbar la criticada reforma, desde que el PSOE llegó al Gobierno a mediados del año pasado el discurso se moduló con rapidez, para reconocer que sólo iban a modificar “los aspectos más nocivos”.

El nuevo programa de reformas remitido a Bruselas elude mencionar cambios respecto a estas modificaciones realizadas en plena crisis económica y que el departamento que ha dirigido hasta ahora Nadia Calviño ha visto siempre con frialdad, tal y como se han quejado a menudo desde CC.OO. y UGT.

La reforma laboral del PP fue muy dañina para los trabajadores, ya que facilitó y abarató el despido. Antes del 12 de febrero de 2012 el despido de referencia era el improcedente, con indemnización de 45 días por año. Con la reforma, no sólo bajó esa cantidad, a 33 días, sino que además el despido de referencia pasó a ser el procedente, el de 20 días por año, porque con el nuevo redactado de la reforma se pone muy fácil a las empresas despedir por causas económicas procedentes, porque la empresa va mal, más fácil todavía en plena crisis.

También facilitó mucho al empresario la modificación unilateral de las condiciones de trabajo, salario incluido. Asimismo, resulto una losa sobre la negociación colectiva. Se pasó a dar primacía al convenio de empresa sobre los de niveles superiores, se dispuso que cuando un convenio llevara un año caducado su contenido decaería

Mochila austriaca

Sobre la mochila austriaca, el PSOE apunta a la creación de un fondo “que permita a los trabajadores hacer efectivo el abono de las cantidades acumuladas a su favor en los supuestos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación”. En su opinión, esta herramienta, que también se comprometen a acordar con los representantes de los empresarios y de los trabajadores, “tiene potencial para contribuir significativamente al dinamismo laboral y la productividad”.

El resumen, en crudo, es que la mochila austríaca consiste en implantar un único contrato, teóricamente fijo donde las empresas en vez de pagar despidos solo en el momento de efectuarlos, lo que hacen es aportar cada mes un 1.53 % sobre el salario bruto del trabajador a un fondo de capitalización independientemente del contrato que se tenga.

Esto hace que el trabajador disponga de ese dinero en el momento que es despedido ya que no recibiría otro tipo de indemnización, o bien cuando desee crear su propia empresa o dejarlo para que complemente su pensión de jubilación llegado el día. Esto significa que los empresarios podrán despedir sin coste, acabar con la negociación de los convenios, la antigüedad, o cualquier derecho conseguido hasta ese momento.



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