Hay 150 mil habitaciones de hotel en Las Vegas que no se utilizan en este momento.

Estados Unidos ha confirmado ya más de 200.000 casos de COVID-19 y más de 4.000 muertes. Cientos de fotografías de hospitales hacinados por la falta de previsión de un país que tuvo meses para prepararse tras ver lo que sucedía en China, Italia y España; pero su presidente prefirió priorizar la economía.

Sin embargo, la imagen es otra y abarca no solo la pandemia, sino también a lo que significa el capitalismo. El sistema abandona a quienes no considera parte de los engranajes que lo mueven, y los sin techo están lejos de hacer funcionar su maquinaria. En la ciudad de Las Vegas, 500 personas sin hogar fueron trasladadas de un refugio a un aparcamiento del estadio Cashman Center después de que uno de los residentes diera positivo por COVID-19.

Funcionarios municipales y del condado han establecido un campamento al aire libre, pintando líneas en el pavimento del estacionamiento del estadio a fin de mantener a las personas sin hogar separadas a dos metros de distancia para favorecer el distanciamiento social. Ni un techo, ni una tienda de campaña. Son sin techo, no merecen más.

Muchos han sido quienes han criticado el movimiento, señalando fotos de personas que parecen estar durmiendo en el suelo o en parches invisibles de alfombra.

«Después de criminalizar a las personas sin hogar este año, Las Vegas ahora está ocultando a las personas en rejillas de concreto», tuiteó Julián Castro, el ex aspirante presidencial y alcalde de San Antonio, quien se desempeñó como secretario de vivienda bajo Barack Obama. “Hay 150 mil habitaciones de hotel en Las Vegas que no se utilizan en este momento. ¿Qué hay de la cooperación público-privada (recursos) para alojarlos temporalmente allí? ¡Y financiar viviendas permanentes!

La falta de vivienda es una crisis continua en el sur de Nevada, con al menos 6.500 personas acampadas en las calles o en desagües pluviales en cualquier momento. Antes de que el coronavirus aterrizara en el centro de atención mundial, la ciudad había comenzado a tomar medidas enérgicas contra las personas que viven al aire libre. 

En noviembre, el consejo de la ciudad aprobó una ley que hacía que sentarse, descansar o «alojarse» en las aceras fuera un delito punible con hasta seis meses de cárcel o multas de hasta 1,000 dólares en la mayoría de los vecindarios. Medidas contra los sin techo en lugar de medidas para los sin techo. El capitalismo vuelve a ganar. ¡All in!

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