A los miembros del gobierno y de la realeza no se les pide mucho, pero sí se le pide ejemplaridad. Victoria Federica es ejemplo de todo lo que no se debe hacer.

En Spanish Revolution, a diferencia de otros medios, mantenemos todos nuestros artículos en abierto y siempre va a ser así porque consideramos que lo que hacemos, informar de forma independiente, es un servicio público. Si puedes permitirte ayudarnos con 2, 5 o 10 euros al mes, contribuirás a que podamos seguir adelante. Rebélate. ¡Suscríbete!

No es la primera vez que Victoria Federica de Marichalar y Borbón, desde el confinamiento del pasado mes de marzo, se salta las normas sanitarias impuestas a todos los ciudadanos para intentar frenar la pandemia de coronavirus.

Allí también fue fotografiada haciendo la compra junto a Bárcenas y otro amigo, a pesar de que las recomendaciones sanitarias de entonces para frenar la propagación del coronavirus obligaban a reducir las salidas al mínimo imprescindible y realizar la compra de forma individual.

Ya en el primer estado de alarma decretado en el mes de marzo Victoria Federica salió de Madrid y puso rumbo al sur, concretamente a Jaén. Allí, en una finca privada, pasó los peores momentos de la pandemia junto a su actual pareja, el dj Jorge Bárcenas, y varios amigos de ambos.

Una de las últimas fue en una fiesta en la que, además de que se superaba el número de personas permitidas en una reunión social, ella no llevaba la mascarilla obligatoria ni mantenía la distancia de seguridad con sus amigos.

Pese a las críticas, la sobrina del Rey Felipe VI era captada después por las cámaras a las puertas de la prestigiosa universidad madrileña en la que estudia sin mascarilla. Sonriente y muy cómplice con un compañero, miraba algo con él en su teléfono móvil sin guardar el metro y medio obligatorio a causa de la pandemia.

Ahora ha sido vista de nuevo sin mascarilla y sin mantener la distancia a las puertas de un céntrico restaurante, donde fumaba con un amigo y compartía una charla mientras miraban su teléfono móvil y hablaban a escasos centímetros.

Publicidad