«¿Qué feminismo es el que excluye a alguien que sufre una doble o triple o cuádruple opresión? Las mujeres trans existen, no son una categoría diferente, porque si las excluimos de nuestra categoría vamos a estar creando una nueva categoría de opresión.»

por CervantesFAQs FEM
La placa en homenaje a Cristina Ortiz, la Veneno, colocada en el parque del Oeste de Madrid en Abril de 2019, fue arrancada tan solo una semana después de ser inaugurada. Hoy, 31 de Marzo, es el día de la visibilidad trans, el día en el que recordamos que vivimos en un mundo tránsfobo: En Suecia, por ejemplo, hasta 2013, las personas trans eran esterilizadas por ley. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos señala que la esperanza de vida de las mujeres transgénero en América Latina no supera los 35 años. En España, en 2017, la organización ultracatólica y de extrema derecha Hazte Oír paseó un autobús por todo el territorio con la inscripción “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen.” 

El domingo se estrenó el primer episodio de Veneno, la serie creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi, basada en el libro de memorias que escribió Valeria Vegas sobre Cristina Ortiz, descubierta en los 90 por el programa Esta noche cruzamos el Mississippi mientras ejercía la prostitución en el madrileño parque del que la transfobia arrancó el recuerdo de su muerte, sucedida tres años antes. Unas décadas atrás, en 1983, Antonio Giménez-Rico realizaba el documental Vestida de azul, protagonizado por seis mujeres trans y que más tarde se convertiría en inspiración para un ensayo también escrito por Vegas y en el que la periodista analizaba la representación de su colectivo.

“Los travestis (sic) somos la ridiculez de la tierra”, denunciaba una de las protagonistas del documental. Discriminadas por ser consideradas poco menos que aberraciones y por ser estigmatizadas asociando a ellas prostitución, drogadicción o delincuencia, hoy en día las mujeres trans (de identidad de género diferente a su sexo asignado) siguen ocupando los escalones más bajos de la sociedad y enfrentándose a todo tipo de bulos, a veces, lamentablemente, por parte de mujeres cis (las identificadas con su sexo asignado). Si todo esto nos es familiar, es porque se trata de la definición pura y dura de la opresión. Y el feminismo es una lucha contra todos los tipos de opresión. Además, el feminismo lucha contra las dinámicas de poder y dominación que emanan de un sistema patriarcal que ejerce presión para que impere la espiral del silencio, teoría de la politóloga Elisabeth Noelle-Neuman que también sirve como hilo conductor en el piloto de Veneno. 

Las mujeres que somos feministas, tanto las cis como las trans, lo somos porque buscamos la igualdad de derechos y porque desgraciadamente durante siglos los hombres nos han violado, violentado y asesinado. Ha sucedido tengamos o no genitales femeninos. En un mundo donde solo cuentan las apariencias basta con que tengas aspecto femenino para que un misógino te odie, un machito se burle o un maldito crea que eres de su propiedad, crea que es superior a ti, o crea, en muchas veces, algo tan grave como que merezcas la muerte. Si entre las mujeres nos enzarzamos en guerras internas que nos fragmenten, en lugar de fragmentarlos a ellos que es lo que deberíamos hacer para debilitarlos, les vamos a estar dando ventaja para que sigan perpetuándose. Porque lo cierto es que entre ellos se protegen, y nunca ponen sus diversidades internas en cuestión porque por encima de todo está la defensa de sus privilegios y una lucha por seguir ostentando ese estatus inventado de superioridad. Esa es su estrategia, el imponer la mentira de que están por encima de nosotras. Esta opresión también nos suena: mientras dentro de la izquierda nos peleamos por nomenclaturas y competiciones de pureza, la derecha aprovecha para unirse en común a su interés de perpetuar sus privilegios y se posiciona como superior esgrimiendo banderas como la clase alta, la dominación socioeconómica, la patria o la raza.

Una mujer trans es mujer, y lo es desde siempre. ¿Lo es porque se identifica con una serie de características asociadas socialmente con el género mujer? Sí, pero… ¿No nos pasa eso también a las mujeres cis? La lucha antirracista, por ejemplo, no solo combate la opresión de las personas negras, sino también la opresión de las personas latinas, asiáticas, árabes… Son muchas identidades que comparten una cosa en común: no son el modelo impuesto como la norma en un mundo donde Occidente manda. Busquemos entonces lo que nos une, no lo que nos separa, y mujeres cis y trans compartimos lo mismo: no somos la norma, en este caso, nacer con genitales masculinos y al mismo tiempo ser un hombre, en un mundo donde el cisheteropatriarcado manda. Tampoco son la norma las lesbianas y hoy en día no las excluimos del movimiento feminista, aunque en los 60 y 70 ya se intentó hacer, como se cuenta en este hilo

El feminismo es una lucha contra todos los tipos de opresión, por eso el feminismo ha de ser interseccional. Que lo sea no quiere decir que se arriesgue el sujeto político del feminismo, dado que las mujeres trans también son mujeres, ni que se abraze un posmodernismo, dado que aquí no se defiende el individualismo neoliberal sino que se combate contra él. ¿Por qué? Porque interseccionalidad es sinónimo de lo común. Angela Davis ya explicaba cómo las distintas opresiones se entrelazan. Si eres mujer blanca y con un cierto nivel adquisitivo vas a estar menos oprimida que una mujer de otra raza y más pobre que tú. Por lo tanto, si eres mujer cis vas a estar menos oprimida que una mujer trans, que históricamente ha sido un colectivo repudiado y marginado. Tanto lo ha sido, que la propia Veneno comenzó refiriéndose a sí misma como mujer y años después cambió su discurso como explica este otro hilo.

¿Qué feminismo es el que excluye a alguien que sufre una doble o triple o cuádruple opresión? Las mujeres trans existen, no son una categoría diferente, porque si las excluimos de nuestra categoría vamos a estar creando una nueva categoría de opresión, por debajo de nosotras. ¿De verdad queremos actuar así? Rechacemos de pleno el discurso tránsfobo de Vox o de Hazte Oír, porque blandir la biología es ignorar que esta no se escribió ni se definió sola. La feminista radical Andrea Dworkin ya reconocía las identidades no binarias hace medio siglo: “El sujeto del feminismo somos las mujeres, independientemente de lo que tengamos entre las piernas”. El argumento simplista de nacer con pene o con vagina no es una característica que haga a las personas opresoras u oprimidas. Sí lo es la conciencia.

Hace poco, Juan Diego Botto comentó en una entrevista con Spanish Revolution: “Hay gente de derechas que les dice a las personas de izquierdas que tienen dinero que esa es una contradicción, pero yo digo que la pregunta en realidad es al revés, la pregunta es: ¿Cómo puedes tener dinero y no ser de izquierdas?” La conciencia obrera, la conciencia feminista, la conciencia antifascista y antirracista, y el colectivo LGTBi, han de ir de la mano porque sus diferentes opresiones se entrelazan. Esa es la interseccionalidad, y no es ninguna trampa, porque nace de las calles, de las clases bajas, de los márgenes de la sociedad, de esa espiral que explicó Noelle-Neuman por la que se silencia a las minorías y solo se tiene en cuenta el pensamiento dominante, el que es clasista, machista, xenófobo y LGTBófobo. Que odia a quien es diferente, sobre todo si es pobre. Y las mujeres trans saben por experiencia propia lo que es la pobreza, la precariedad y la supervivencia: la Marea Arco Iris señala que las personas trans tienen un 85% de paro, y que quienes trabajan lo hacen mediante economía sumergida o bien en las calles. Las mujeres trans solo piden la igualdad de derechos, no buscan arrebatárselos a las mujeres cis. Tampoco buscan acorralarlas en sus baños para abusar de ellas. Los hombres lo han hecho desde que el mundo es mundo, y lo han perpetrado contra mujeres cis y contra mujeres trans. Es el patriarcado, estúpido. Un sistema amigo de generalizaciones y prejuicios que es lo contrario al movimiento feminista, que ha de estar definido por la unión, la conciencia contra la opresión, el avance social, cultural y humano, y el rechazo absoluto a quienes nos quieren solas, enfrentadas e invisibilizadas.

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