Las sociedades de inversión de capital variable (sicavs) disfrutan de una fiscalidad muy baja, del 1 % de su beneficio, y sus partícipes solo tienen que tributar cuando venden su participación, que de tener plusvalía supone una ganancia patrimonial. Al cierre de 2018 había 2.734 sociedades de este tipo en España, con un patrimonio conjunto de 27.835,9 millones de euros y 416.029 socios. 

Estas sociedades han ganado más de 2.700 millones de euros en los últimos cinco años, pero gracias a estos beneficios fiscales los impuestos que han pagado por esos beneficios no llegan a 50 millones, según los datos que obran en poder de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La fiscalidad no es el único privilegio de las sicav, que tienen un funcionamiento más flexible que otras sociedades y, además, no están bajo la supervisión de la Agencia Tributaria, sino de la CNMV. 

La principal ventaja fiscal de las sicav es que sus beneficios tributan por el Impuesto de Sociedades al 1%, en vez de al tipo general del 25%, y eso hace que paguen muy poco cuando cada año llega la hora de retratarse con Hacienda, comparado con el resto de las empresas, lo que les han convertido en el vehículo de inversión preferido por las grandes fortunas españolas. 

Su contribución conjunta a las arcas públicas entre 2014 y 2018 fue de sólo 47,9 millones, lo que nos perjudica a todos los españoles y españolas. La ingeniería fiscal que se usa en este tipo de empresa representa lo que son, una forma sencilla de hacer ganar más dinero a los que más tienen (para entrar hay que contar con un patrimonio de al menos 2,4 millones de euros).

Uno de de los mejores ejemplos de esta ingeniería fiscal es que a veces utilizan personas de paja, conocidos en el argot como “mariachis”, para cumplir con uno de sus requisitos fundamentales: contar al menos con cien socios .

Para paliar estos beneficios fiscales y el uso de argucias legales para obtener más beneficio, es imperativo que el gobierno devuelva a la Agencia Tributaria el control sobre el número de accionistas de las sicav, que ahora está en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).


Julio Anguita: «En España está sobrando en estos momentos dinero».

En este vídeo Anguita explica en qué consiste una sicav.

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