Su líder dice que en el Vaticano se le considera «un genio iluminado por Dios».

Los ‘chalecos naranjas’ en Italia, que se consideran «primos» de los ‘chalecos amarillos’ de Francia (aunque tiene que ver más con los «Cayetanos» españoles) y que son un nuevo movimiento que niegan la existencia del coronavirus, se han manifestado este martes en Roma para pedir el fin del actual Gobierno.

Dirigido por un excarabinero de 73 años llamado Antonio Pappalardo, sus motivaciones están claras: por un lado, niegan la existencia del coronavirus y lo consideran «un engaño para controlar a los pueblos»; y, por otro, defienden la salida de Italia de la Unión Europea y del euro.

El sábado pasado organizaron dos manifestaciones en Milán y en Roma, en la que sus participantes acudieron con gritos como «libertad» y «dignidad», sin mascarillas y sin respetar la distancia de seguridad de al menos un metro entre personas para evitar contagios.

La extrema derecha, de momento, no quiere saber nada del movimiento: Giorgia Meloni, líder de la formación ultranacionalista Hermanos de Italia, ha marcado distancias este martes. La ultra ha señalado en una entrevista en el diario ‘Repubblica’ que «es otro movimiento, otra manifestación«, ha dicho, aunque ha reconocido que entiende el malestar de la gente.

Pappalardo, que dirige a estos ‘chalecos naranjas’, es un personaje más que peculiar y en una reciente entrevista al diario ‘Corriere’ dejó algunas perlas como que las mascarillas son perjudiciales y que no cree en las vacunas.

Señaló además ser «uno de los mejores músicos del mundo» y que sus obras han sonado «en lugares donde solo Mozart y Beethoven habían tocado», pero también que en el Vaticano se le considera «un genio iluminado por Dios».

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