Nissan ha decidido cerrar su planta de producción en la capital catalana tras semanas de rumores y con su plantilla en huelga desde el 4 de mayo.

Se ha confirmado la peor de las situaciones. La crisis sanitaria del coronavirus ha sido la excusa perfecta para el cierre definitivo de la factoría de Nissan en Barcelona. El fabricante japonés de automóviles ha decidido cerrar su planta de producción en la capital catalana tras semanas de rumores y con su plantilla en huelga desde el 4 de mayo.

Este cierre no solo supondrá el despido de unos 3.000 empleados sino que pone también en peligro otros 20.000 puestos de trabajo indirectos. La empresa solo mantendría sus fábricas en Ávila y en Los Corrales de Buelna (Cantabria). Los trabajadores de la multinacional asiática exigen un plan industrial para las factorías de Nissan en España que les asegure el mantenimiento de sus empleos y se oponen al cierre de las plantas.

Sin embargo, los trabajadores de Nissan están dispuestos a dar guerra para evitar el cierre de la actividad industrial de Nissan en Catalunya y que la empresa sea socialmente responsable. Tras las concentraciones de protesta ante las plantas de Zona Franca en Barcelona y de Montcada i Reixac, las movilizaciones se han trasladado a Barcelona y el bloqueo de las rondas. 

Más de 1000 empleados llevan desde las 09.45 plantados ante la puerta principal de la fábrica de la Zona Franca. Han salido de un aparcamiento de la planta ubicado en la calle Cuatro, la cual ha sido cortada para luego también cortar la calle E y la rotonda que las une, en el extremo sur de la planta. Se han dirigido hacia la calle Tres hasta la entrada principal de la planta, ubicada en esa misma calle, que ha quedado cortada en ambos sentidos, donde se han juntado con otro grupo que venía de la dirección contraria.

La batalla de la clase trabajadora por defender sus puestos de trabajo se ha trasladado también a la planta de Montcada i Reixac (Barcelona). Allí, los trabajadores han quemado neumáticos y muebles en protesta por la decisión de la multinacional nipona de cerrar sus instalaciones en Catalunya.

Industria busca diálogo con la multinacional

El Ministerio de Industria ha lamentado en un comunicado la decisión y ha asegurado que ha propuesto a la presidencia de la firma japonesa crear un grupo de trabajo para dialogar y buscar alternativas al cierre definitivo.

Desde el ministerio se sostiene que la continuidad de la planta de Barcelona es posible mediante el plan de viabilidad presentado hace unos meses a la presidencia de Nissan Motor Company Limited y elaborado de manera conjunta por Industria y la Generalitat de Cataluña, con el apoyo del Ayuntamiento de la Ciudad Condal y el Consorcio Zona Franca.

La continuidad de la fábrica barcelonesa tiene sentido económico para Nissan Motor, «al ser más rentable invertir que asumir el coste del cierre, que podría superar los 1.000 millones de euros», señalan desde el ministerio.

«La planta de Barcelona tiene carácter estratégico, ya que abandonar la Ciudad Condal y España es abandonar la Unión Europea, con el consiguiente coste reputacional en un mercado de más de 500 millones de habitantes», añade el comunicado. 

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