Lula siempre ha trabajado para disminuir la pobreza en Brasil y defender a los trabajadores

El expresidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva, ha salido de prisión después de que un fallo del Tribunal Supremo declarara inconstitucional este jueves la prisión en segunda instancia. Lula da Silva lleva en la cárcel un año y siete meses. A la salida le esperaban con cánticos y gritos de apoyo un nutrido grupo de seguidores que habían acudido a recibirlo, muchos de ellos con gorras y camisetas rojas del Partido de los Trabajadores.

Tras conocer la decisión judicial del jueves, los abogados del antiguo mandatario brasileño se habían presentado este viernes en la cárcel de Curitiba, donde cumplía la sentencia, para exigir su liberación inmediata. Con su fallo, la Corte Suprema revisaba una decisión anterior sobre la prisión en segunda instancia, la misma que permitió su prisión en abril del año pasado. En una ajustada votación de seis contra cinco, los jueces de la máxima corte determinaron la inconstitucionalidad de la prisión en segunda instancia, y abogaron por mantener la norma de la Carta Magna de 1988 que establece que la detención sólo puede ocurrir después de agotarse todos los recursos de apelación, salvo en casos de peligro para la sociedad.

Un encarcelamiento rodeado de polémica

El expresidente, de 74 años, lleva preso desde el 7 de abril de 2018 y cumple una pena de ocho años y diez meses de prisión, tras ser condenado por corrupción pasiva y blanqueo de fondos en el caso de un piso triplex frente al mar en el balneario de Guarujá, en Sao Paulo.

Pero lo cierto es que un reportaje del diario Intercept Brasil levantó gran polvareda en Brasil al señalar que el juez Sergio Moro, hoy ministro de Justicia del Gobierno de Jair Bolsonaro, y el fiscal de la operación Lava Jato, Deltan Dallagnol, intercambiaron mensajes de texto durante la investigación del caso, algo prohibido por la Constitución y el Código Penal brasileño.

El reportaje, firmado por Glenn Greenwald y otros dos periodistas, cuestiona la imparcialidad del hoy ministro cuando era responsable del juicio en primera instancia de varios casos de corrupción en Curitiba. Entre ellos, el del triplex de Lula en un balneario de São Paulo, supuestamente comprado con dinero de sobornos a la constructora OAS, que se benefició con contratos de Petrobras.

Según The Intercept, las conversaciones privadas muestran que Moro sugirió a Dallagnol cambiar el orden de las fases de la operación Lava Jato y dio consejos y pistas a los fiscales encargados del caso, lo que está prohibido por ley.

Asimismo, en otras conversaciones, fiscales del grupo que investigaba la Lava Jato en Curitiba, liderado por Dallagnol, discuten formas de frenar una entrevista que Lula, en prisión desde abril de 2018, había concedido al diario Folha de Sao Paulo porque podría beneficiar al Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones del pasado octubre.

“La Constitución estableció el sistema acusatorio… en el cual las figuras del acusador y del juzgador no pueden mezclarse. En ese modelo, el juez debe analizar de manera imparcial los argumentos de acusación y defensa… Las conversaciones entre Moro y Dallagnol demuestran que el actual ministro se entrometió en el trabajo del Ministerio Público”, afirma Intercept.

Muestras de apoyo de todo el mundo

«Conmueve la fortaleza de Lula para afrontar esta persecución (solo esa definición le cabe al proceso judicial arbitrario al que fue sometido). Su entereza demuestra no solo el compromiso, sino la inmensidad de ese hombre», ha escrito Alberto Fernández, el nuevo presidente de Argentina, en su cuenta en Twitter, quien nunca ocultó su preferencia por Lula. Lo visitó en la cárcel de Curitiba durante su campaña electoral y pidió por su libertad.

«Eres ejemplo e inspiración para todos nosotros. Los días de los traidores están contados», ha escrito en Twitter Rafael Correa, expresidente de Ecuador.

«Como presidente, Lula ha hecho más que cualquiera para disminuir la pobreza en Brasil y defender a los trabajadores», ha afirmado en Twitter Bernie Sanders, aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos. «Estoy encantado de que haya sido liberado de la cárcel, algo que nunca debió haber sucedido», ha agregado.

José Mujica ha asegurado que se trata de un «día de fiesta para el pueblo brasileño».  «Si el cuero me da, seguramente intentaré verlo», ha dicho el también senador a la prensa de su país. “Si pudiera creer en Dios, se lo tendría que agradecer por esto que está aconteciendo en Brasil”.

Maduro manifestó que la liberación del expresidente era “una noticia para el corazón de los pueblos», y agregó que es «muy emocionante», ver en la calle a Lula —amigo personal de Chávez— a quien calificó como «un gran líder de Brasil, América Latina y el mundo».

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