Después de la masiva movilización que llevó a 1 millón de personas el último día 15 a las calles de Brasil para protestar contra los recortes anunciados por el gobierno ultraderechista Jair Bolsonaro, estudiantes y profesores volvieron a movilizarse este jueves en más de 200 municipios del país en protestas que reunieron a casi 1 millón de personas.

Hasta el comienzo de la tarde de este jueves, las manifestaciones de alumnos y maestros por los recortes presupuestarios se habían registrado en por lo menos 55 ciudades de 20 estados de Brasil, entre las cuales Sao Paulo, Brasilia, Río de Janeiro, las principales urbes brasileñas.

El ultraderechista Bolsonaro, quien asumió la Presidencia el pasado 1 de enero, ha emprendido desde entonces una cruzada contra lo que considera «el marxismo cultural» en el área de la Educación, por lo que su Gobierno autorizó duros recortes en los fondos destinados a las universidades y puso en marcha cambios en el sistema educativo.

Con base en la propuesta de «vencer el izquierdismo», el Ministerio de Educación anunció, a comienzos de mayo, un recorte del 30 % del presupuesto destinado a las universidades del país, además de reducciones en los valores repasados a la educación básica.

En respuesta a la medida, manifestantes realizaron los primeros actos el pasado 15 de mayo en al menos 200 ciudades de los 27 estados brasileños, en la que fue considerada la mayor manifestación en contra del Gobierno del ultraderechista, desde que llegó al poder en enero pasado.

En general, las manifestaciones de este jueves se desarrollaron de forma pacífica, con excepción de las de Brasilia, donde se registró un incidente entre policías y manifestantes en la que las autoridades llegaron a utilizar gas pimienta, por la detención de un hombre que estaba enmascarado, algo que es prohibido en las concentraciones públicas.

Los actos de este jueves son liderados por la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE) y han contado con el apoyo de sindicatos como la Central Única de Trabajadores (CUT), que se sumó a la convocatoria.

Además de protestar por los bloqueos del presupuesto de gastos para la educación pública, los estudiantes y sindicatos participantes también se manifiestan contra la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones y el «chantaje» que el Gobierno quiere lograr con esa medida.

Las manifestaciones también fueron una respuesta a los actos pro Bolsonaro que tuvieron lugar el último domingo (26). Durante una de las marchas derechistas, los manifestantes bolsonaristas habían arrancado una pancarta colgada en la sede del edificio de la Universidad Federal de Paraná (UFPR) donde se leía “En defensa de la educación”. Este 30 de mayo el cartel arrancado fue sustituido por otro todavía más grande. En solidaridad, otras universidades extendieron pancartas en sus fachadas.

Reacciones

El presidente de la Asociación de Docentes de la Universidad Estadual Paulista (Adunesp) João Chaves estuvo presente en la manifestación en São Paulo y mencionó que la lucha por la Educación pública y gratuita también está vinculada a la defensa del modelo actual de seguridad social y contra la reforma de las Pensiones.

“Estamos aquí en lucha por la educación y también contra la reforma de las Pensiones. Aprovecho la oportunidad para hacer un llamado para participar de la huelga general contra la reforma de las Pensiones. El pueblo brasileño tiene que salir a las calles para rechazar este ataque contra la educación y contra la perspectiva de jubilarse con dignidad”, afirmó.

La vicepresidenta de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) habló desde la manifestación en São Paulo y afirmó que la educación pública, de calidad y gratuita es fundamental para combatir los demás problemas estructurales de Brasil.

“Vamos a enviar un recado para el ministro [de Educación] y para Bolsonaro, nosotros no vamos a salir de las calles mientras los recortes continúen. Vamos a defender la educación como siempre la defendimos a lo largo de la historia, porque la educación es muy importante para el desarrollo de nuestro país y para combatir la desigualdad social”, dijo Jessy.

En Porto Alegre, la diputada federal Fernanda Melchiona, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) estuvo presente en la manifestación y aseveró que el ataque a la educación pública generó una fuerte reacción popular porque representa también un ataque a la libertad de expresión y al pensamiento crítico.

“Son miles de personas en las calles, demostrando la importancia del movimiento estudiantil, demostrando que los estudiantes no van a cruzar los brazos mientras no derroquen esta política neoliberal y autoritaria de recortes en la educación. El gobierno ataca la educación porque sabe que es un proyecto autoritario que intenta eliminar el pensamiento crítico. Pero desconoce la fuerza que tiene el movimiento estudiantil”, declaró.

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