El que fue vicepresidente, ministro de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y secretario general del PSOE ha fallecido a raíz del ictus que sufrió el pasado miércoles.

Rubalcaba, que tenía 67 años, lo fue todo en el PSOE, secretario de Estado, ministro en sucesivos gobiernos y secretario general entre 2012 y 2014. Su experiencia como diputado en el Congreso también ha sido muy extensa: se sentó en el hemiciclo por primera vez en 1993 y permaneció todas las legislaturas desde entonces hasta que dejó su acta, el 2 de septiembre de 2014. 

En septiembre de 2016, Pérez Rubalcaba se reincorporó a su puesto como profesor de la Universidad Complutense de Madrid y, además, se integró en el consejo editorial del periódico español El País, del que formó parte hasta julio de 2018.

El oscuro legado de Rubalcaba en inmigración y asilo

Según contaba La Marea tras su retirada de la política, Rubalcaba, considerado por muchos como el mejor orador del Congreso de la última década, gran boxeador en los debates políticos, astuto, rápido y audaz, no le recuerdan así las asociaciones de inmigrantes y ONG de derechos humanos. Durante su etapa al frente de Interior, además de obviar las cláusulas de respeto a los derechos humanos, dejó varias cicatrices, especialmente, en las comunidades sudamericana y africana residentes en España.

La principal fue el acoso que sufrieron estos colectivos tras las circulares internas que distribuyeron altos mandos policiales. En noviembre de 2008, una instrucción estableció un cupos mínimos de sin papeles cazados en algunas comisarías. En la de Villa de Vallecas (Madrid), por ejemplo, el objetivo eran 35 inmigrantes semanales. En la de Moratalaz (Madrid), 50.

Rubalcaba siempre negó que en España se practicasen “redadas raciales”, recuerda Javier Ramírez, portavoz de SOS Racismo entre 2005 y 2011. Y no fue hasta pasado el Gobierno del PSOE, en 2012, cuando la Policía publicó una circular que prohibía expresamente los cupos de detención de inmigrantes y las redadas “indiscriminadas”.

“Fue una etapa de redadas racistas basadas en el perfil étnico”, enfatiza Margarita Martínez Escamilla, catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo Inmigración y Sistema Penal.

Sánchez Fornet recuerda que 2009 fue el año en el que la Policía realizó más presión en las calles contra los inmigrantes: hubo 13 millones de identificaciones, cifra que incluye también las de españoles. “A un agente le llegaron a dar un premio porque había hecho 600 identificaciones en un mes”, señala entre aspavientos. “Y los que más pagaban eran los inmigrantes, porque iban por la calle con miedo. Ese año, hicimos escritos al Defensor del Pueblo, al ministerio… explicando que sólo se puede hacer identificaciones si hay sospecha de delito”, añade el ex secretario general del SUP.

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