Gil Lázaro lleva viviendo de la política desde 1982 y lo sigue haciendo gracias a Vox.

Ignacio Gil Lázaro se ha convertido en el hombre fuerte de la extrema derecha española tras conseguir entrar en la mesa del Congreso con una vicepresidencia. Histórico de la Cámara Baja, este fundador de su otrora partido abandonó el barco en 2018 para unirse a las filas de Vox.

Pese a los intentos de PSOE y Unidas Podemos de trazar un cordón sanitario a la extrema derecha en el órgano rector de la Cámara, no ha sido posible por el apoyo del Partido Popular a la formación ultra. El blanqueamiento de los de Pablo Casado lo ha hecho imposible.

Este eterno político liberal fue uno de los fundadores del Partido Popular y diputado de la formación durante 33 años en el Congreso. Abandonó el Partido Popular en el mes de mayo del 2018 asegurando que se iba a su casa por la «deriva» de la formación que presidía Mariano Rajoy.

Gil Lázaro alegó cuando abandonó la formación que la gota que colmó el vaso para su salida fueron las palabras de Rafael Catalá contra el juez que pedía la absolución de los integrantes de la Manada y que el PP dijera que subir las pensiones era «populista» para días después pactar una subida con el PNV «para mantener los sillones». 

Además, el político explicó que la corrupción que azotaba al PP valenciano pesó mucho en su decisión: «Ha sido un largo proceso intelectual y emocional que me ha llevado a esta conclusión», llegó a decir. Una sentencia dió por probado que el Partido Popular de la Comunitat Valenciana tenía, en la época en la que estaba dirigido por Francisco Camps, una ‘caja b’ con la que financió irregularmente actos de partido y que en las campañas de 2007 y 2008 varios empresarios abonaron ilegalmente actos electorales a través de Orange Market, la empresa de Francisco Correa.

Por lo que parece, tardó muchos años en darse cuenta, y su iluminación coincidió en el tiempo (2018) con su enemistad con Alfonso Rus, tal y como desvela eldiario.es. «Nunca le di el aval cuando me lo pidió, no me acababa de fiar, nunca tuve claro a qué venía a la política», explicó en declaraciones a Levante-EMV.  

Suponemos que también como coincidencia, Rita Barberá, el principal apoyo de Gil Lázaro, ya no tenía en las elecciones de 2015 y 2016 el control del partido del que había gozado antes por los casos de corrupción que azotaban a su partido en Valencia. Tanto en las elecciones de 2015 como en las de 2016 la dirección de la presidenta de los populares valencianos, Isabel Bonig, lo había dejado fuera de los puestos de salida para volver a repetir como cargo público.

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