Día 24 de agosto en Biarritz. Se reúnen los miembros del G7 durante tres días. Reciben, entre otras, la visita de Pedro Sánchez.

Dos meses antes, un 30 de junio, Sánchez viajaba a Bruselas para reunirse con Donald Tusk -presidente del Consejo europeo-,  Emmanuel Macron y Angela Merkel antes de la cumbre europea que decidiría el reparto de los altos cargos en las instituciones comunitarias. Al finalizar dicha cumbre, el poder quedó centralizado en el ya clásico eje franco-alemán. Un movimiento conservador que cerraba filas en torno a los pilares del proyecto europeo. Sánchez consiguió arrancar una representación exigua para España con el Alto Comisionado de la Unión Europea para Borrell. Un guiño testimonial, pero un guiño, al fin y al cabo.

En el día de ayer, en mitad de unas negociaciones turbulentas y con un presidente en funciones desaparecido y en silencio, Sánchez decide comparecer a petición propia en el Congreso para informar de los acuerdos europeos, a sabiendas de que el tema sería otro -la negociación- y de que recibiría críticas. Daba igual. Sánchez tiene un plan.

En el pleno, vino a exponer durante casi una hora, en una retahíla soporífera, la importancia de los acuerdos firmados y de las posiciones de centralidad adquiridas por España en el cierre de filas europeo. Y no solo europeo, también mundial, como apuntaba Enric Juliana ayer en un artículo en La Vanguardia.

Desde la reunión del G7 en Biarritz, algo se está moviendo. No de forma articulada y dirigida. Más bien se mueve como una atmósfera lenta pero imparable que está empapando poco a poco el sentir de individuos y países. Desde la reunión, Salvini quedó fuera del gobierno italiano gracias a un pacto entre el Partido Demócrata italiano y el Movimiento 5 Stelle. En Gran Bretaña, Boris Johnson sufría un duro varapalo. Tras quedarse sin la mayoría en la cámara, perdiendo el apoyo de parte de su partido, Johnson decidía cerrar la Cámara con el favor de la Reina. Por otro lado, el miércoles conocíamos que el indomable y siempre provocador Donald Trump cesaba a John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de los EE.UU y uno de sus hombres de confianza. También hace algunos días, Italia recibía de mano de Úrsula von der Leyen, nueva presidenta conservadora de la Comisión Europea, la cartera de Economía. Seguramente un premio el cierre de filas en Italia.

Y en esas aparece Pedro Sánchez en el Congreso para comparecer a petición propia. Habla del lugar de España en la UE, de su buena relación con la columna franco-alemana, de los peligros del Brexit, los populismos; de la expulsión institucional de la extrema derecha en Italia y de los grandes retos. Sánchez pedía comparecer para traer también a España esa preocupación creciente, esa atmósfera de Biarritz que anuncia cierre de filas, precaución y cautela, y cuyo último objetivo es sembrar la incertidumbre y expulsar cualquier alternativa política a los márgenes del eje de atracción conservador franco-alemán.

Cierto es que los medios hablan todavía de la negociación (el tema estrella), pero ya se intercala en las tertulias con la preocupación por una recesión, por el Brexit, por el nuevo rostro del Gobierno italiano.

Sánchez ha traído ese aire nuevo. Casado lo entendió también. Habló de economía y de números. Se plantó serio en el estrado, mientras Rivera seguía con la crispación en Catalunya.

Sánchez prepara ya el camino, de mano de sus homólogos europeos, con el apoyo del establishment de la Unión, para instalar también en la sociedad española el miedo, la incertidumbre y la consiguiente cautela. Sánchez el europeísta, prepara ya el terreno para unas nuevas elecciones en las que pretenderá absorber el sentir de ese cierre de filas europeo, de esa incertidumbre creciente, interpelando a esa mayoría cautelosa que escribía Juliana y expulsando de su centro a cualquier disidencia perturbadora -incluida la de Unidas Podemos-. Sánchez tiene a su favor el aire de Biarritz. Necesitaba el pleno de ayer y lo tuvo. La atmósfera contaminada está llegando. ¿Habrá mayoría cautelosa? ¿Se rendirán los españoles al miedo que quieren instalar? Esto se juega en lo que queda por venir. Sánchez lo sabe, y tiene un plan. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.