197 personas están recibiendo tratamiento en la Unidad de Trauma Ocular del Hospital del Salvador por los disparos de las fuerzas de seguridad

Las manifestaciones sociales que estallaron en Chile hace cuatro semanas son las más graves desde el retorno de la democracia. La lucha comenzó por una subida en el billete de metro y se convirtió luego en un clamor popular contra el Gobierno de Sebastián Piñera y el desigual modelo económico heredado de la dictadura de Augusto Pinochet. 

Las cifras de las cargas de las fuerzas de seguridad chilenas son brutales: una veintena de muertos y miles de detenidos. Sin embargo, hay otro drama derivado de la represión del pueblo en el país, ya que 200 personas han sufrido heridas oculares causadas por perdigones disparados por las fuerzas de seguridad.

Cegados por defender sus derechos

La mayoría de los que tienen lesiones en los ojos, 197 según el último reporte del estatal Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), están recibiendo tratamiento en la Unidad de Trauma Ocular del Hospital del Salvador, un departamento acostumbrado a lidiar con accidentes menores y convertido en termómetro de la brutalidad policial.

Las asociaciones de derechos humanos denuncian que las fuerzas de seguridad disparan de manera arbitraria contra cualquier manifestante y hay varias misiones internacionales en el país investigando la represión y los abusos policiales.

La ONU llegó incluso a pedir la semana pasada el cese de balines y perdigones en las protestas, pero el Gobierno hasta ahora solo se ha comprometido a «limitar» su uso e insiste en amplificar la dimensión violenta del estallido social.

Una «brutal» destrucción

«El número de traumas severos es impresionante. Llevo 15 años trabajando en este hospital y nunca había visto nada igual», reconoció a Efe la oftalmóloga Rosa Valsec tras sacarle un balín inscrustado en el lacrimal a otro joven con un diagnóstico de «estallido del globo ocular».

Los proyectiles impactan «con mucha fuerza», posiblemente por la corta distancia a la que son disparados, y generan una «brutal» destrucción: «Muchos pacientes van a necesitar cuatro o cinco operaciones y rehabilitación intensa porque cuando se pierde un ojo hay que reaprender las distancias y la orientación espacial», lamentó la doctora a la agencia de noticias.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.