El ingreso mínimo correspondiente a cada país se calcularía técnicamente, teniendo en cuenta indicadores objetivos como la renta media, el PIB o el salario mínimo de cada economía

El Gobierno de España quiere ampliar a Europa la propuesta para establecer un ingreso mínimo vital que el Ejecutivo tiene previsto implementar en nuestro país durante las próximas semanas. La iniciativa parte del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y en ella participan también Nunzia Catalfo, ministra de Empleo y Asuntos Sociales de Italia, del Movimiento Cinco Estrellas; y Ana Mendes, ministra de Empleo, Solidaridad y Seguridad Social de Portugal, del Partido Socialista Portugués.

El ingreso mínimo correspondiente a cada país se calcularía técnicamente, teniendo en cuenta indicadores objetivos como la renta media, el PIB o el salario mínimo de cada economía, y, en el caso de que el resultado de ese cálculo sea superior al sistema de garantía de rentas de cada Estado, se tendría que complementar.

Según fuentes de la vicepresidencia segunda, se trataría de una propuesta adaptada al nivel y modo de vida de cada país, y se armonizaría «con los sistemas de renta que ya tienen». El planeamiento se encuentra en fase de estudio y requiere un proceso de negociaciones con la UE, los Estados miembros y otros actores, por lo que no se detallan aún las cifras que se requerirían para su puesta en marcha.

España sigue buscando nuevos apoyos aunque las reacciones de otros países para sumarse parecen ser positivas. La iniciativa europea no invalida el acuerdo de Unidas Podemos y el Partido Socialista para aprobar el ingreso mínimo vital español en la segunda quincena de este mes de mayo para su entrada en vigor en junio. La inversión propuesta para este fin, según anunció el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, rondará los 3.000 millones de euros.

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