Donald Trump llegó a asegurar que había gente «muy buena» entre los supremacistas blancos.

Javier F. Ferrero
Donald Trump anunció este domingo que designará al movimiento Antifa como una organización terrorista, al acusarla de estar detrás de los disturbios que vienen sucediéndose en todo el país después del asesinato por parte de la policía de George Floyd. «Los Estados Unidos de América designarán a Antifa como una organización terrorista», tuiteó el presidente.

El movimiento antifascista estadounidense, conocido como Antifa, es un movimiento que, tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se han hecho cada vez más activos contra las manifestaciones de los supremacistas blancos. Los activistas de la Antifa son contrapuestos a la «alt-right» que apoyan al gobernante y que engloba a los grupos ultranacionalistas bancos.

El supremacismo blanco es una creencia supremacista que sostiene que las personas blancas son superiores en muchos aspectos a las personas de otras etnias, y que, por lo tanto, las personas blancas deben dominar por sobre todas las etnias. Como la mayoría de los movimientos similares, como el neonazismo, los supremacistas blancos típicamente se oponen a los miembros de otras razas, así como a los judíos.

Por ello, en un tuit de respuesta, la representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, se preguntó por qué el FBI no trata a los supremacistas blancos como grupos de terrorismo interno, y recordó que ella ha abordado el tema en el Congreso. «Insistieron en que esa era una línea que no se puede cruzar a pesar de la violencia clara y selectiva en la que participan los supremacistas blancos, porque los riesgos para las libertades civiles eran demasiado elevados», dijo.

La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) también ha criticado inmediatamente el anuncio de Trump y ha dicho que muestra que «el terrorismo es una etiqueta inherentemente política, de la que fácilmente se abusa y está mal utilizada».

Pero en Estados Unidos también está todo atado y bien atado. El país tiene una lista de organizaciones internacionales y países a los que considera como terroristas, pero no existe un estatuto de terrorismo interno, por lo que los supremacistas pueden estar tranquilos, como lo llevan estando desde antes de la Guerra Civil Estadounidense.

El estallido de esta Guerra Civil vio el deseo de defender la supremacía blanca siendo citada como una causa para la secesión del estado​ y la formación de los Estados Confederados de América.​ En un editorial sobre nativos americanos en 1890, el autor L. Frank Baum escribió: «Los blancos, por ley de conquista, por justicia de civilización, son dueños del continente americano, y la mejor seguridad de los asentamientos fronterizos estará garantizada por la aniquilación total de los pocos indios restantes»

La negación de la libertad social y política para las minorías continuó hasta mediados del siglo XX, dando como resultado el movimiento por los derechos civiles. Muchos estados de EE. UU. prohibieron el matrimonio interracial a través de las leyes contra el mestizaje hasta 1967.

Después de mediados de la década de 1960, la supremacía blanca siguió siendo una ideología importante de la extrema derecha estadounidense. Según Kathleen Belew, historiadora de la raza y el racismo en los Estados Unidos, la militancia blanca cambió después de la guerra de Vietnam de apoyar el orden racial existente a una posición más radical, autodenominada como «poder blanco» o «nacionalismo blanco», comprometida a derrocar al gobierno de los Estados Unidos y establecer una patria blanca.

Los grupos de supremacistas blancos como el Ku Klux Klan, las organizaciones neonazis, el movimiento de identidad cristiana y los skinheads racistas conforman dos tercios de los grupos principales de movimientos violentos de derechas en los Estados Unidos (siendo los restantes, principalmente, organizaciones de milicias antigubernamentales).

Algunos académicos sostienen que los resultados de la elección presidencial de los Estados Unidos de 2016 reflejan los desafíos actuales con la supremacía blanca. La psicóloga Janet Helms sugirió que los comportamientos normativos de las instituciones sociales de educación, gobierno y atención médica están organizados en torno al «derecho de nacimiento de… el poder de controlar los recursos de la sociedad y determinar las reglas. Demasiado poder para la intolerancia y poco control.

Trump llegó a generar una fuerte polémica al responsabilizar de la violencia tanto a los grupos neonazis como a los manifestantes de izquierda, y asegurar que había gente «muy buena» entre los supremacistas blancos, una reacción tibia que protegía a los racistas. Tres años después, decenas de ciudades de todo Estados Unidos son escenario en los últimos días de protestas, tanto violentas como pacíficas, por la muerte de Floyd, quien murió en Mineápolis después de que un policía blanco lo asesinase.


Publicidad