Según asegura El Mundo, que ha tenido acceso a un informe que el Tribunal de Cuentas ha hecho llegar al Congreso, el sistema de la Seguridad Social se encuentra en «patrimonio neto negativo». Según el texto, la Seguridad Social está en quiebra técnica después de registrar 100.000 millones de pérdidas acumuladas desde 2010.

En importante recordar, antes de continuar, que la quiebra del sistema no tiene implicaciones como podría tenerlas en una empresa privada. Obviamente, la sanidad pública tiene que tener pérdidas ya que se trata de un sistema gratuito creado para el bien común, no para obtener beneficios, si embargo, el Tribunal de Cuentas reclama recortes a los partidos políticos.

Este dato es algo que recalca el Interventor general de la Seguridad Social, Manuel Rodríguez, que no niega en sus alegaciones al Tribunal de Cuentas la existencia del patrimonio neto negativo, pero señala que «conviene destacar que la trascendencia en él ámbito de la Seguridad Social de un patrimonio neto negativo no es comparable al ámbito de entidades privadas donde la garantía del Estado no se encuentra presente».

El balance que describe el informe, aprobado el pasado 30 de mayo por el Tribunal de Cuentas es «a 31 de diciembre de 2017, un patrimonio neto negativo de 13.720,6 millones de euros con orígenes en las operaciones ordinarias». Se trata de la fiscalización de la Cuenta General del Estado de 2017, pero anticipa que la situación no ha mejorado en el 2018. Se trata de una lectura interesada de este dato para conseguir recortes y potenciar las privatizaciones de los servicios públicos.  

De momento, en el informe entregado al Congreso de los Diputados centra el problema en las continuas y constantes pérdidas del sistema a lo largo de la crisis, dato que entra dentro de la lógica. «El origen está en sus resultados económico patrimoniales negativos del período 2010 a 2017 (99.503,2 millones)».

Por supuesto, como era de esperar, el Tribunal de Cuentas achaca esta quiebra a las cotizaciones sociales, a las pensiones y a las prestaciones de desempleo y ayudas sociales: «tales resultados derivan de las operaciones de la gestión ordinaria de estas entidades, porque los recursos de esta naturaleza (mayoritariamente cotizaciones sociales y, en menor medida, transferencias recibidas del Estado) resultaron insuficientes para la cobertura de los gastos del mismo origen (prestaciones contributivas, fundamentalmente pensiones, y prestaciones no contributivas), provocando desequilibrios financieros, presupuestarios y de tesorería».

El Tribunal de Cuentas presiona de esta forma al Gobierno al indicar que «resulta necesario promover y llevar a término las reformas que sean precisas para resolver, de forma estable, dicha situación», intentando potenciar de esta forma el uso de la sanidad privada y los planes de pensiones. El Tribunal de Cuentas recomienda que «hasta que este tipo de soluciones pueda ejecutarse», el Gobierno debe seguir proporcionado «financiación estatal», pero mediante «transferencias corrientes de la Administración General del Estado y no por la concesión de nuevos préstamos».

Un ejemplo de la Sanidad que ahora mismo tenemos es que, según las cifras oficiales publicadas en noviembre de 2018 por el ministerio de Sanidad, en junio de ese año había 584.000 personas en listas de espera para intervención quirúrgica y casi 1.760.814 esperando para ser atendidas por un especialista. No necesitamos más recortes, necesitamos más inversión para tener una Sanidad Publica para todos. No podemos valorar una empresa pública como si fuese una empresa privada, por mucho que el neoliberalismo crea que las medidas capitalistas pueden aplicarse a todo.

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