El dato ha hecho saltar las alarmas en el estreno de la época estival, cuando el país esperaba al turismo amparándose en su imagen de destino seguro.

El giro de Portugal está siendo sonado. Ha pasado de ser considerado un ejemplo internacional en la gestión de la pandemia del coronavirus a ser actualmente el segundo país europeo con peor ratio de contagios por 100.000 habitantes, solo superado por Suecia, quién no impulsó medidas de confinamiento. 

Las autoridades sanitarias están poniendo especial atención en la situación de la periferia de Lisboa, donde desde hace un mes se concentran al menos dos tercios de los nuevos contagios diarios y donde se han incrementado sobre todo desde el inicio del desconfinamiento el pasado 4 de mayo.

Según publica este martes the Guardian, las nuevas medidas se han producido después de que los datos oficiales detectasen 9.221 nuevos casos de coronavirus, principalmente en la capital y la región de Lisboa, entre el 21 de mayo y el 21 de junio.

El dato ha hecho saltar las alarmas en el estreno de la época estival, cuando el país esperaba al turismo amparándose en su imagen de destino seguro gracias a una gestión inicial de la pandemia, sobre la que lograron mostrar mejores números que sus vecinos europeos.

Las nuevas medidas restrictivas que se aplican desde hoy en la región metropolitana de Lisboa, donde prácticamente todo salvo restaurantes cerrarán a las 20.00 horas y donde están prohibidas las reuniones de más de 10 personas, persiguen frenar la pandemia.

Las laxas medidas de Lisboa han causado incomodidad en algunas localidades del resto del país, que critican una aparente lentitud para tomar medidas. Oporto, la segunda ciudad del país, ha cancelado los festejos de San Juan, algo que no sucedió ni siquiera durante la gripe española a principios del siglo pasado, y por precaución Viana do Castelo, en el norte, ha prohibido el paso de la Volta a Portugal, que arranca a finales de julio.

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