Vin Doré 24K SL suministró 5 millones de mascarillas al hospital de campaña por 6,4 millones de euros.

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La empresa Vin Doré 24K SL, dedicada a vender vino, cava y ginebra con extracto de oro fue la encargada de suministrar 5 millones de mascarillas al hospital de campaña de IFEMA por 6,4 millones de euros más IVA, tras la adjudicación de tres contratos de emergencia los pasados 31 de marzo y 17 y 18 de abril.

Según los contratos de emergencia recopilados por la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la Contratación (OIReScon), dependiente del Ministerio de Hacienda, esta micropyme se ha convertido en la firma que más ha facturado al Gobierno regional, situándose por delante de Bimédica y Ramos STS, ambos proveedores españoles, y también de Eurest Colectividades o Clece, filial de ACS.

Ante la emergencia sanitaria del coronavirus las administraciones públicas adjudicaron durante el estado de alarma por la vía de emergencia más de 11.000 contratos con un presupuesto superior a 2.100 millones de euros.

Según la explicado Diego Suárez, el fundador de Vin Doré 24K, a ElDiario.es, aparte de fabricar mascarillas llevan 20 años con una oficina pequeñita en Longhua (China) y en esos días, cuando la tensión era máxima en los mercados internacionales, ellos lograron los mejores precios a los que pudo comprar la Comunidad de Madrid las mascarillas: 2,3 euros las FFP2 y 0,60 euros las quirúrgicas.

Para hacer frente a esas grandes compras de material tuvo que pedir ayuda a inversores privados porque tal y como ha explicado «no estaban los bancos y nosotros somos una empresa pequeñita, y tuvimos que ‘pintar’ prácticamente el dinero, porque al chino había que pagarle y luego cargar la mercancía y traerla».

Y aunque a partir de los contratos con la Comunidad de Madrid surgieron muchos más contratos Suárez niega (sin que le pregunten por ello) que esto fuese «un pelotazo» y además recalca que la Comunidad de Madrid todavía no le ha pagado por esas adjudicaciones.

«Me gustaría que, más que pensar en pelotazos, como ha habido por ahí, se piense en la gente que realmente hemos paralizado nuestra actividad para poder servir a nuestro país y poder salvar todas las vidas que hemos podido. Y que esto fuese un homenaje a empresarios que han paralizado todo para poder salvar a sus conciudadanos. No que parezca que es un pelotazo, porque aquí no hay ningún pelotazo. Somos la gente más honesta que te puedas imaginar. Te digo que a día de hoy ni siquiera hemos cobrado», ha señalado el empresario madrileño.

Diego Suárez es además ingeniero de telecomunicaciones vinculado a empresas de varios sectores y presume de sus contactos con famosos, deportistas y políticos como Pablo Iglesias, Pedro Sánchez o Abascal e invita a visitar su cuenta de Instagram para poder ver las fotografías que así lo confirman.

El empresario, presentado en 2014 como uno de los empresarios más ricos de España en un capítulo del programa «Millonarios Anónimos» de La Sexta, ha creado recientemente una empresa internacional de representación de fútbol llamada Soccer 24K y en su perfil de LinkedIn también dice presidir la empresa Grupo Clinico VD24K SL, titular de la web mascarillamedicas.com que dice trabajar con la Comunidad de Madrid, el servicio manchego de Salud, Quirónsalud y la Policía Nacional.

En 2016 cerró un centro de estética cerca del centro comercial La Vaguada (Madrid). Según cuenta una persona que trabajó allí, Suárez llevaba el negocio aunque estaba todo a nombre de una mujer venezolana. Dos trabajadoras, a las que mandaron un mensaje mientras estaban de vacaciones diciendo que no se reincorporasen al trabajo porque había habido un supuesto robo, tuvieron que denunciar a la empresa para poder cobrar los más de 30.000 euros que tenían pendientes. Además el juzgado de Madrid que dio la razón a las trabajadoras también decretó el embargo de los bienes de la firma.

Suárez, al que se puede ver en una captura de octubre de 2016 de la web de la empresa en las dependencias del centro, dice que sólo era un empleado allí y atribuye su cierre a «un robo donde desvalijan absolutamente toda la clínica», y tras el que el seguro se negó a cubrir los daños.

«Se intenta mantener sin actividad y no podemos. Entonces lo único que se puede hacer es despedir a la gente. Si luego la persona que estaba al frente de la empresa no pudo continuar con ella o no pudo pagarles, pues para eso hay un Fogasa que pagamos los empresarios, para que cubra a los trabajadores». Un mecanismo de protección «que es bastante bueno» y «que los empresarios no tenemos», señaló.

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