En este sistema, los más pobres, salvo contadas excepciones e independientemente de que hagan o no mérito para cambiar su situación, seguirán siendo pobres.

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El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en su libro “El Precio de la Desigualdad, expone la mentira de la “meritocracia” y la teoría del “esfuerzo personal”, señalando que el 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo o mérito que hagan, mientras que el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, independientemente de que hagan o no mérito para ello. 

El esfuerzo individual es un mito interesado por el sistema capitalista. La sociedad está petrificada en una lucha de clases cuya solución nunca puede ser dejar el sistema tal y como está, puesto que no permite que las personas superen la pobreza. Para que los pobres prosperen, hay que acabar con la violencia estructural capitalista.

Un ejemplo de esto son tres de las personas más ricas del mundo. Jeff Bezos, el hoy hombre más rico del planeta, Bill Gates lo fue durante muchos años, y el que fue el joven más rico de Estados Unidos y entre los 10 más ricos del mundo: Mark Zuckerberg.

Jeff Bezos, papás al rescate

Bezos fue desde mediados de 2018 hasta fines de 2019, se mantuvo con el puesto de la persona más rica del mundo,​ siendo la primera persona en superar los 100 000 millones de dólares en la lista Forbes de los multimillonarios del mundo. ​En 2019, su fortuna se aproximó a la cifra de los 108 700 millones,​ siendo así el empresario milmillonario que más ha incrementado su fortuna.

Es indudable que Bezos es un hombre brillante. Tan indudable como que Bezos pudo llegar hasta donde está hoy se debe, en parte, a que sus padres le entregaron más de 240.000 dólares para evitar que su idea, Amazon, fracasara. El matrimonio compró un total de 1.430.244 acciones en 1995.

«Fuimos lo suficientemente afortunados como para haber vivido en otros países y haber ahorrado algo de dinero, por lo que pudimos convertirnos en un inversor ángel. El resto es historia», explicaba su padre adoptivo, Mike Bezos.

Bill Gates, una madre con influencias

William Henry Gates III posee una fortuna de 96.5 mil millones de dólares según la revista Forbes, hecho que le coloca como el segundo hombre más rico del mundo después del propio Jeff Bezos.

Gates uno de los empresarios más conocidos que surgieron durante los inicios de los ordenadores personales. Ha sido criticado por sus tácticas de negocios, que han sido consideradas anticompetitivas, una opinión que en algunos casos ha sido mantenida por numerosas sentencias judiciales.

Es hijo de William H. Gates, Sr. (William Henry Gates II), un destacado abogado, y de Mary Gates, profesora de la Universidad de Washington y directora del First Interstate Bank. Mary Gates participó durante décadas en algunos de los órganos de gobierno corporativos y universitarios más influyentes del estado de Washington y se convirtió en la primera mujer en entrar en el consejo de dirección de United Way, una de las organizaciones sin ánimo de lucro más relevantes de la esfera empresarial estadounidense.

En United Way coincidiría con John Open, director ejecutivo de IBM en 1980, a quien hablaría de la empresa recién fundada por su hijo, Microsoft. Open colocaría el nombre de la empresa de Gates encima de la mesa de IBM en pleno lanzamiento de su primer ordenador de sobremesa, el 5150. con el anónimo proyecto de Gates hijo para desarrollar su sistema operativo.

Mark Zuckerberg,

Zuckerberg, uno de los creadores y fundadores de Facebook. En abril de 2018, es el personaje más joven que aparece en la lista de multimillonarios de la revista Forbes, con una fortuna valorada en 73.200 millones de dólares.

Según la revista Vanity Fair, el famoso fundador de Facebook se mostró en el primer puesto de las personas más influyentes del mundo de la tecnología en el año, y superó a Steve Jobs, fundador de Apple Inc., ya fallecido, y a Serguéi Brin y Larry Page, fundadores de Google.

Al igual que Bezos y Gates, la aventajada posición social y económica de los padres de Zuckerberg le permitió asistir a la Academia Phillips Exeter, un colegio internado privado de alto rendimiento para estudiantes, uno de los centros educativos más antiguos de Estados Unidos y frecuentado por las élites políticas y financieras. El coste del curso, a día de hoy, es de $57.000 al año.

Allí, antes de entrar en la universidad, Zuckerberg logró una formación académica y técnica aventajada y crítica para, años más tarde, desarrollar Facebook en Harvard con el apoyo de sus compañeros de la universidad, el coordinador de ciencias de la computación y sus compañeros de habitación Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes.

Nadie duda de las capacidades de estos tres empresarios de éxito, pero es un hecho que lo irónico de la llamada meritocracia es que se basa en que la gente adquiera las competencias necesarias para tener éxito en esa meritocracia, y los padres ricos pueden dar grandes ventajas a sus hijos, ya sea en forma de dinero o de influencia. Los más pobres, salvo contadas excepciones e independientemente de que hagan o no mérito para ello, seguirán siendo pobres.

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