El neoliberalismo no quiere que se produzca un conocimiento libre, crítico, independiente y plural

En una entrevista con Semanario Universidad, el reconocido sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos ha dejado varias frases para despertar conciencias , al menos en lo económico. Las declaraciones fueron realizadas a raíz de recibir el doctorado Honoris Causa Aula Magna de la Ciudad de la Investigación. 

Sousa Santos es profesor catedrático jubilado de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra, en su natal Portugal, también recibió el título de Erudito Legal Distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison y de Erudito Legal Global de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido. Además, es director emérito del Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad de Coimbra.

«Siempre que una propuesta neoliberal llega al poder, uno de los blancos principales es la universidad pública y es criticada por dos razones, afirma el sociólogo. «Una es porque ‘gasta demasiado’ y vienen los recortes presupuestarios. Por otro lado, hay una crítica ideológica, a raíz de que la universidad produce conocimiento que el neoliberalismo no quiere que se produzca: conocimiento libre, crítico, independiente y plural», señala el Sousa Santos.

«La universidad pública estaba acostumbrada a tener el apoyo de las élites, que la necesitaban para formar a sus hijos, para mantener el poder y la dominación. Hoy no la necesitan más, mandan a sus hijos al extranjero, a las universidades globales; no confían en las nacionales porque lo que quieren es una ignorancia militante de lo que pasa en el país, los líderes neoliberales del futuro no deben saber nada de su país» desvela el sociólogo.

Sousa Santos señala que las universidades públicas «no pueden resistir y continuar sin el apoyo de las clases medias y populares, a las que durante mucho tiempo trataron con mucho desprecio. La universidad se ha aislado bastante de ellas y en este momento tienen que conectarse; los departamentos de extensión deben ser fortalecidos no solamente para llevar la universidad para afuera, sino también para atraer las periferias adentro de la universidad».

«Una de las armas fundamentales de la dominación es ocultar la realidad para que usted se conforme con la idea de que no hay alternativa», destaca.

Si se mira bien todas las noticias de los periódicos o la televisión, son dominadas por expectativas negativas: hoy está mal, pero mañana va a estar peor entonces cuídese, no resista, no proteste, acomódese. Esta idea es para crear miedo y destruir la esperanza. Hoy gran parte de la población mundial solamente tiene miedo de ser violada, de la polución, de perder el empleo, de todo.

Las universidades públicas, los movimientos sociales, los medios de comunicación alternativos, tienen que movilizarse para meterle miedo, un poquito, a los poderosos, para dar esperanza a los oprimidos.

Estallidos sociales en el mundo

Sobre los estallidos sociales en Irak, Irán, Argelia, Líbano, Hong Kong, y los casos en América Latina, el afamado sociólogo afirma que estos movimientos que reivindican ideales democráticos coinciden a nivel global «porque el sistema neoliberal es un modelo global, que pasó por varias fases. La primera consistió en virar a la sociedad en contra del Estado y en concebir la idea de que la sociedad civil es buena, el Estado es malo. Por eso, la democracia tiene que ser reducida a los derechos civiles y políticos; los derechos sociales son una carga muy grande para el Estado y tienen que ser privatizados los servicios».

«La segunda fase es en la que estamos. A este neoliberalismo ya la propia democracia liberal de baja intensidad reducida a derechos civiles y políticos no le sirve claramente, es incompatible cuando la libertad económica choca con la libertad política», señala.

«El neoliberalismo lo que quiere es un privilegio total para la libertad económica, la libertad de los inversores internacionales, siempre que la libertad política -o sea la democracia- choque, tiene que ser echada», denuncia el sociólogo.

«Eso pasó en Brasil. Se quiere total liberalidad económica para que la riqueza natural de Brasil entre en el mercado mundial. No basta ganar las elecciones, porque quizás no te van a a permitir esa libertad total, tienes que dar un golpe y ese fue el golpe contra Dilma (Rousseff) y ahora mismo el golpe contra Evo Morales. O sea, el neoliberalismo está mostrando su nueva fase, la incompatibilidad con la democracia de baja intensidad», destaca.

Sousa Santos señala que «si se sigue esta idea de que la libertad económica es más importante que todas las demás, la democracia no aguanta, y puede morir democráticamente eligiendo a los antidemócratas. Trump es un antidemócrata, Bolsonaro es otro».

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.