En lugares como Finlandia, Italia, Uganda, Camboya o la India ya se han llevado a cabo iniciativas similares.

Que Estados Unidos es uno de los grandes defensores del capitalismo no se le escapa a nadie: el gobierno interviene en la economía menos que en la mayoría de los países avanzados y los principales programas sociales como la atención médica universal no están arraigados en el país que dirige el ultra Donald Trump. 

Sin embargo, cual pequeña aldea gala resistiendo el avance romano, un pueblo rompe con los esquemas de Adam Smith y da un giro hacia medidas socialistas. La ciudad de Stockton, en California, Estados Unidos, decidió que unas 125 personas de sus 300.000 habitantes que ganan menos del salario promedio recibiesen desde febrero de 2019 un extra de 500 dólares por 18 meses, sin limitaciones o condiciones. Stockton fue una de las primeras localidades estadounidenses en declararse en bancarrota, en 2012. Fue la más grande hasta que hizo lo propio Detroit. Tras salir del agujero en 2015, superando la bancarrota, en 2019 se convirtió en el primer banco de pruebas de la renta básica universal en Estados Unidos.

El nombre oficial del programa es Demostración de Empoderamiento Económico de Stockton  (Stockton Economic Empowerment Demonstration en inglés) y pretende evaluar de qué manera una renta básica fija puede modificar la vida de muchas personas. Los desalojos en el pueblo por caso, se dan por un promedio de entre 200 y 300 dólares por lo que esta renta está evitando que mucha gente pierda su vivienda.

Un primer informe preliminar indica que el 40% del dinero se retira en efectivo, lo que dificulta en parte seguir parte del dinero, pero las encuestas realizadas indican que el 40% se gasta en alimentos, un 24% se gasta en compras varias en centros como Walmart, casi el 12% en pago de facturas, un 9% en gastos relacionados con el automóvil, como arreglos o combustible y el resto en seguros, gastos médicos, entretenimiento, transporte, educación y donaciones.

Respecto al perfil de los participantes el 43% trabaja a tiempo completo o parcial, un 20% tiene una discapacidad y no tiene empleo, un 11% cuida a niños o parientes mayores, el 2% están desempleados y no buscan trabajo, el 8% están jubilados y el resto está buscando empleo.

Esto hace que se toquen diversas situaciones y capas de la sociedad permitiendo ver el comportamiento tanto si se trabaja como si no y si el recibir una paga asegurada desincentiva la búsqueda de empleo si no se tiene.

El alcalde Michael Tubbs indica: «En este país tenemos un problema con asociar a las personas que tienen dificultades económicas y gente de color con vicios como las drogas, el alcohol o el juego» y defiende que «era importante ilustrar que la gente no está utilizando el dinero así. Lo usan para cubrir sus necesidades»

Los investigadores indican que con la paga «gratis» no buscan cambios en el comportamiento sino ver el impacto que supone el dinero en la salud mental y física. Los detractores apuntan que la gente no cambiará su forma de vida si sabe que el dinero dejará de llegar en un plazo de año y medio, como planea el experimento.

El «proyecto Stockton» es el primero de este tipo en Estados Unidos, pero no en el mundo. En lugares como Finlandia, Italia, Uganda, Camboya o la India ya se han llevado a cabo iniciativas similares.

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