Aunque el bolígrafo de insulina contiene generalmente trescientas dosis, en muchas ocasiones sólo sirve para administrar de cinco a diez

En menos de 24 horas, Guillermo Vera (@nihlaski en Twitter), un enfermero del Hospital Regional de Málaga ha logrado más de 13.400 retuits al cuestionar el protocolo de actuación del centro a la hora de dispensar insulina entre los pacientes diabéticos que ingresan en las instalaciones. El tweet no está disponible en este momento ya que el usuario a cambiado la condición de su cuenta a «privada».

El enfermero denuncia que seestá desperdiciando casi toda la insulina inyectable destinada a gran parte de los diabéticos ingresados. Desde hace unos meses, el personal de enfermería inyecta a cada paciente las dosis requeridas de insulina y suelen desechar el bolígrafo que hace de recipiente.

«Desde hace unos meses en el Hosptal Carlos Haya (Hospital Regional) a las enfermeras nos obligan a utilizar un bolígrafo de insulina por paciente alegando riesgo de transmisión cruzada de infecciones. Dejadme que os explique un poco mejor», explica el enfermero. «Muchos de esos pacientes apenas estaban ingresados tres o cuatro días y apenas podrían necesitar ocho unidades de insulina en toda su estancia en el hospital «, alegó el joven.

Aunque el bolígrafo contiene generalmente trescientas dosis, en muchas ocasiones sólo sirve para administrar de cinco a diez de dosis. El resto va a la basura, según las denuncias recibidas por SATSE.

«El resultado es que, al tener la orden de dar un bolígrafo nuevo a cada paciente, los bolígrafos se tiraban habiéndose usado una ridícula parte de su contenido. En estos meses, litros de insulina a la basura», sentenció con imágenes de decenas de bolígrafos que dos enfermeras habrían guardado desde septiembre como prueba de que el centro los tira una vez que culmine la estancia del paciente.

Vera añadió al hilo pantallazos de diversos estudios que, según él, no evidencian que el antiguo método de dispensación con jeringuilla suponía ningún riesgo de traspaso de infección y recordó que cada bolígrafo tiene un coste de 50 euros. «La realidad es que se están tirando litros de insulina desde que se aplica este protocolo y gastando cientos de miles de euros en algo que, a todas luces, es una barbaridad súper ineficaz e irresponsable», sentenció.

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