Tras un muestreo de dos años, los sujetos que participaron en el estudio informaron de un mejor bienestar financiero, salud mental y funcionamiento cognitivo, así como mayores niveles de confianza en el futuro.

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La crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus ha vuelto a situar las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas en primer plano, por lo que la cuestión de la renta básica universal vuelve a estar en el centro del tablero. Muchos son ya los que consideran esta medida como una posible solución para paliar las consecuencias económicas de la crisis sanitaria, que ha puesto en riesgo decenas de millones de empleos en todo el mundo.

Para reafirmar estas tesis, un estudio realizado en Finlandia durante dos años en 2017 y 2018 sobre la renta básica universal concluyó que aumenta el bienestar mental y financiero de los beneficiarios, además de mejorar el empleo.

El país nórdico dio a 2000 personas desempleadas de entre 25 y 58 pagos mensuales de 560 € al mes sin condiciones, por lo que no se reducían si una persona conseguía un trabajo o si después tenía un aumento de sueldo.

Minna Ylikännö, del Instituto de Seguridad Social de Finlandia, anunció los hallazgos en Helsinki a través de una transmisión en vivo. El estudio comparó el empleo y el bienestar de los beneficiarios del ingreso mínimo con un grupo de control de 173.000 personas que recibían prestaciones por desempleo.

Entre noviembre de 2017 y octubre de 2018, las personas con renta básica trabajaron un promedio de 78 días, seis días más que las personas con prestaciones por desempleo. Hubo un mayor aumento en el empleo para las personas en familias con niños.

Cuando se les realizó una encuesta, las personas que recibían ingresos básicos universales, en lugar de beneficios de desempleo regulares informaron de un mejor bienestar financiero, salud mental y funcionamiento cognitivo, así como mayores niveles de confianza en el futuro.

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