Tras la polémica social que ha generado la presencia del Rey de España en el palco de Las Ventas en la corrida de la beneficencia, el periodista y doctor en Historia Contemporánea Juan Ignacio Codina ha invitado públicamente al Rey de España, Felipe VI, a encabezar la manifestación antitaurina que este sábado acogerá la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, y que está apoyada por más de treinta organizaciones.

Este historiador, experto en el estudio del pensamiento antitaurino español, considera que “ya que el Rey lo es de todos los españoles, también debe estar del lado de la cada vez más amplia masa social que está en contra de la tauromaquia, al considerarla una diversión fundamentada en el sufrimiento que se inflige al toro, así como en el hecho de que un grupo de hombres exponga su vida por mero espectáculo”.

Codina, subdirector del Observatorio de Justicia y Defensa Animal y autor del libro Pan y Toros. Breve historia del pensamiento antitaurino español (Plaza y Valdés, 2018), precisamente se doctoró con una tesis que investigaba las profundas raíces históricas del antitaurinismo español. “El pensamiento antitaurino español se remonta muchos siglos atrás, hasta el punto de que constituye una seña de nuestra identidad y forma parte de nuestro patrimonio cultural, artístico e histórico. Por tanto, el Rey no puede ponerse arbitrariamente del lado de la tauromaquia, dando la espalda a la importante tradición española que supone el antitaurinismo”, subraya este historiador.

En su invitación pública, Codina recuerda al Rey Felipe VI que insignes antepasados suyos, como Carlos III y Carlos IV, ya fueron grandes antitaurinos, llegando a promulgar severas prohibiciones de las corridas de toros en los siglos XVIII y XIX. Asimismo, el historiador afirma que mucho antes, en el siglo XIII, otro monarca, en este caso Alfonso X “El Sabio”, ya se refirió a los toreros como personajes infames, denunciando que exponían su vida por una mera cuestión de dinero.

Codina también manifiesta que el artífice de la Restauración borbónica, el general Arsenio Martínez Campos, era un gran antitaurino. “Este insigne español, Capitán General de Cuba, presidente del Consejo de Ministros de España y ministro de Guerra, quien protagonizó el pronunciamiento militar que acabó con la I República española y que supuso el regreso al trono español a la Casa de Borbón, tomó la palabra en el Senado en 1882 para decir que ‘padezco mucho en esas diversiones, tanto porque no me gustan, como porque no dicen mucho en honor de nuestra civilización […]. Soy completamente opuesto a ellas; esta es mi opinión particular’», indica el autor de Pan y Toros.

Asimismo, Codina también recuerda a Felipe VI que otros grandes personajes de nuestra historia manifestaron, en su momento, opiniones muy contrarias a la tauromaquia, a la que consideraban como una barbarie que no aportaba nada de provecho al país. “El Rey no puede olvidar a históricos antitaurinos españoles como Quevedo, Juan de Mariana, Alonso de Herrera, Jovellanos, Unamuno, Larra, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Blasco Ibáñez, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Francesc Pi i Margall, Modesto Lafuente, Goya, Joaquín Costa, Clarín, Luis Cernuda, Azorín, Antonio Machado, Emilio Castelar o Francisco Silvela, entre muchos otros destacados personajes”.

Por todo ello, así como por el cada vez mayor apoyo social que en la actualidad tienen las posturas contra la tauromaquia en España, Codina invita al Rey a presidir la manifestación de este sábado. “Si constitucionalmente el Rey representa a todos los españoles, no puede dar la espalda a las miles de personas que actualmente claman contra la tauromaquia, ni tampoco a la historia que sustenta al antitaurinismo español”.

“Por eso —termina este historiador—, respetuosamente invito a Su Majestad, en aras de la neutralidad que conlleva el cargo que ostenta, a presidir esta manifestación junto a su pueblo. Felipe VI tiene ante sí la oportunidad histórica de apostar por el progreso, la compasión y la modernidad. No defraude a los cientos de miles de españoles que consideramos que la tauromaquia es una diversión fundamentada en el sufrimiento y la muerte de un animal, y que embrutece a nuestro país, exportando, además, una mala imagen de nuestra nación. Recuerde a sus antepasados Carlos III y Carlos IV, y no recupere figuras siniestras como la de Fernando VII, el Rey que cerró las universidades y que, a cambio, abrió una escuela de tauromaquia”.


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