«Mi madre lo único que hizo el día de los hechos fue evitar ser asesinada», defiende su hijo.

Una víctima de violencia machista ha entrado este lunes a una prisión madrileña tras ser condenada a tres años y medio por defenderse de las agresiones de su maltratador y expareja.

La agresión por la que la víctima acaba de entrar en la cárcel se produjo en enero de 2014, durante el cumpleaños de la hija que tiene en común con su agresor. Ambos bebieron y él comenzó a llamarla «puta» y «zorra», según declaró la mujer a la Policía. Tras empujarla, escupirla y lanzarla a una mesa, la mujer cogió «el mango roto de la botella de cristal para defenderse» y le «llega a herir la cara», según su relato. Este le amenaza, le da puñetazos y patadas. También intentó asfixiarla con una almohada. Todo ello en presencia de sus hijos.

El hombre fue condenado a nueve meses y un día de prisión por violencia de género, según la sentencia a la que tuvo acceso este medio. El agresor solicitaba cuatro años y medio de cárcel y una indemnización de 3.550 euros por lesiones.

Ahora, Gloria Susana Flores, que así se llama la agredida, entró a la cárcel a las 10.30 horas, según explicó al diario Público su hijo Joan, de 19 años, a través de una llamada telefónica. Joan confirma a este medio que esperan que la condena se reduzca y son optimistas para superar el momento. Mientras se dirigían a la cárcel, su madre «puso música y estaba cantando», indicó el joven.

En este momento hay tres peticiones de indulto: una la firma su hijo, otra la jurista y activista Griselda Herrera López y otra su abogada Fámita Boitel. «Mi madre lo único que hizo el día de los hechos fue evitar ser asesinada», defiende en la carta dirigida al ministro de Justicia Juan Carlos Campo.

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