Los más de 2.000 ludópatas confesos que estaban inscritos en el Registro de Juegos Prohibidos tendrán las puertas abiertas a los salones de juego, los casinos y los bingos.

Una más que polémica sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) ha conseguido que estas personas enfermas puedan acceder a la actividad que los enferma sin ningún control al declarar “nulo de pleno derecho” el decreto que regulaba su gestión. También ha ordenado la destrucción física “de todos y cada uno de los ficheros creados en los salones de juego” y que se encuentran a disposición de la Administración autonómica, evitando.

El recurso que ha dado lugar a la nulidad fue presentado por la Asociación de Empresarios de Salones de Juego de Aragón, de la que forman parte, entre otras, empresas que operan bajo la marca a la que le fue retirado el sello de responsabilidad social al acumular 31 sanciones y siete denuncias en tres años.

El Registro de Juegos Prohibidos es un listado de ámbito autonómico en el que los adictos al juegose inscriben de manera voluntaria para autovetarse el acceso a cualquier tipo de espacio en el que se hagan apuestas. Consideran que necesitan ayuda y dan el primer paso para lograrla: asumir que tienen un problema.

Esta decisión ha causado gran malestar en el ejecutivo autonómico, ya que a lo largo de los últimos años ha mostrado una línea de trabajo clara en materia de juegos de azar con iniciativas como el veto a la publicidad de apuestas en espacios deportivos o la supervisión del sector.

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