«Directamente desde Madrid, en pleno estado de alarma, Victoria Federica, sobrina del rey, se planta en mi pueblo», denuncia una vecina.

La Familia Real sigue sumando polémicas. Tras el escándalo del rey emérito Juan Carlos I que también ha tocado rey Felipe VI, ahora se suma ahora la sobrina de éste, Victoria Federica, la segunda hija de la infanta Elena y de Jaime de Marichalar.

Presumiblemente, la joven Victoria, de 19 años, se habría recluido en el pequeño pueblo de Villacarrillo (Jaén) con su novio, el DJ Jorge Bárcenas, lejos de la capital, donde reside y donde la pandemia del Covid-19 está causando estragos.

Una usuaria de la red social Twitter les vio comprando en el supermercado de la comarca y decidió hacerles una foto, publicando un comentario que ha corrido como la pólvora: «Directamente desde Madrid, en pleno estado de alarma, Victoria Federica, sobrina del rey, se planta en mi pueblo, Villacarrillo (Jaén). Lo de desplazarse únicamente para lo estrictamente necesario no ha quedado muy claro todavía. ¡La responsabilidad es de todos, no de unos pocos!».

La autora del tuit ha confesado que la pareja de jóvenes se ha puesto en contacto con ella directamente y a través de un amigo para que borre la publicación, pero se ha negado: «Le hablan a un amigo para que me pida que borre el tuit, que a ellos el estado de alarma les pilló fuera, según ellos, en Cádiz, y que después decidieron venirse al lugar en el que están ahora. Lo cual me parece mucho peor, ya vamos por el trayecto Madrid-Cádiz-Jaen. Más kilómetros aún», indica.

«No acepto a borrar el tuit, le dicen a mi amigo que les de mi número que me quieren llamar, tampoco acepto, lo buscan por otro lado y me llaman, me piden que borre el tuitt, no acepto, les digo que es mi opinión y que soy consecuente con mi pensamiento y mis actos», añade.

«Primero me dicen que que venían de Cádiz, ahora me cuentan que ya llevan en Jaén ahí unos días. El caso es que, como yo lo veo, se han movido lo que han querido, hacen la compra juntos, cuando yo no podría ni ayudar a mi madre, para rematar no llevan ni unas míseras mascarillas», finaliza.

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