El suceso de Zaldibar ha puesto aún más de manifiesto la necesidad de una transición energética, ecológica y social.

El derrumbe del vertedero de Zaldibar ha causado  una crisis social y ecológica en Euskal Herria. Ante la gravedad de los hechos, los abajo firmantes queremos poner sobre la mesa que lo sucedido en Zaldibar, por un lado, no es un asunto que afecte exclusivamente a los habitantes de los pueblos colindantes, y que por otro, ha dejado al descubierto el agotamiento de nuestro modelo de sociedad y nuestro modelo de gestión ambiental vigente.

En primer lugar, queremos mostrar nuestra solidaridad y apoyo a los familiares de los trabajadores desaparecidos y a los vecinos y vecinas que han sido directamente afectados por esta catástrofe ecosocial. Asimismo, nos sumamos a las iniciativas y a las movilizaciones en apoyo a los familiares, los vecinos y las vecinas impulsadas por la plataforma Zaldibar Argitu!

En segundo lugar, es urgente reivindicar que los ámbitos que afectan directamente a la salud pública y a la calidad de vida de los ciudadanos deben estar sometidos a un control público riguroso y responsable. La comunidad científica ha reconocido unánimemente que el modelo de vida de las sociedades ricas tiene efectos devastadores sobre el clima y los ecosistemas vivos, siendo uno de los síntomas más representativos la producción masiva de residuos. Salvo que las instituciones públicas actúen con rigor y prudencia en el cumplimiento de los reglamentos, concesiones de licencias, etc. se multiplican las posibilidades de generar situaciones incontrolables. En la encrucijada actual, queremos subrayar la necesidad urgente de asumir la responsabilidad histórica y dejar al margen el modelo neoliberal que posibilita hechos como el de Zaldibar.

El suceso de Zaldibar ha puesto aún más de manifiesto la necesidad de una transición energética, ecológica y social. La razón histórica también ha demostrado que si se hubiera atendido al intento de prohibir el vertedero de Zaldibar o a las advertencias dadas desde diferentes organismos mundiales en las últimas décadas, no nos encontraríamos en el actual momento, en el que estamos siendo testigos de diferentes manifestaciones de catástrofes ecosociales  en decenas de lugares del mundo.

En un momento en el que la sociedad vasca (y sobre todo los habitantes de Zaldibar, Elgeta, Ermua y Eibar) ha entrado en situación de schock, consideramos que es el momento oportuno para llevar a cabo un debate público y abordar colectivamente la transición; de lo contrario, no se eliminará la posibilidad estructural de que se repitan hechos similares y podrían venir nuevos Zaldibar en los próximos años si no cambiamos las bases de nuestro sistema.

Hacemos un llamamiento a las principales instituciones públicas de la sociedad vasca, a los sectores de la iniciativa privada y a los distintos agentes que forman parte de la sociedad civil a realizar, a partir del conocimiento científico y a través de la puesta en común de datos reales un debate honesto para la transición energética, ecológica y social, y a crear una hoja de ruta clara, incluyendo el tratamiento correcto y racional de los residuos. La naturaleza nos ha avisado, garanticemos un territorio vasco habitable para las generaciones futuras.

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