Lo señalado por el líder de Podemos en su rueda de prensa dista mucho de lo resumido en la famosa frase. El código ético del periodismo en este país se maltrata cada día más.

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Lo peor del periodismo se ha centrado esta semana, de nuevo, en atacar al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, tras sus declaraciones después de la polémica entre Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos y Vicente Vallés, presentador y periodista, durante los últimos días.

El primero en disparar ha sido el propio Vallés en la segunda edición de ‘Antena 3 Noticias’ del propio martes: «Como han oído, el vicepresidente considera que en una democracia avanzada hay que naturalizar no solo las críticas, también los insultos».

Centrados en la frase «hay que naturalizar el insulto», su difusión corrió como la pólvora y periódicos y periodistas quisieron sumarse a la lapidación pública del miembro del Gobierno que pedía insultos a la prensa.

https://twitter.com/hugomanchon/status/1280772377887019008

Incluso periodistas otrora críticos y luchadores contra el periodismo de baratillo, se unieron sin remilgos a mover la frase en cuestión. La periodista Cristina Pardo es un claro ejemplo de esto:

Sin embargo, lo señalado por líder de Podemos en su rueda de prensa dista mucho de lo resumido en la famosa frase. Indicó que «todos los poderes que configuran la estructura compleja de los sistemas democráticos tienen que ser objeto de la crítica». «Los señalamientos son otra cosa diferente», indicó, incidiendo que hay que «naturalizar que en una democracia avanzada, cualquiera que tenga una presencia pública y cualquiera que tenga responsabilidades en una empresa de comunicación o en la política, lógicamente está sometido tanto a la crítica como al insulto».

El comentario de Pablo Iglesias hace referencia a que la libertad de expresión conlleva que algunos pueden expresarse de forma desagradable ante las figuras públicas que opinan diferente a ellos. La ética periodística engloba conceptos de verdad, objetividad y exactitud como cualidades esenciales de la noticia informativa. Tergiversar unas declaraciones con el fin de difamar choca frontalmente con el código deontológico del periodismo.

La libertad de expresión cubre las libertades de opinión, de información y de prensa. Es fundamental para poder ejercer otros derechos humanos y participar activamente en una sociedad libre y democrática. Su condición de base de la democracia obliga, según el derecho internacional, a que cualquier posible limitación sea mínima, proporcionada y justificada.

Los insultos en derecho son conocidos como injurias, y como tales, son un delito penal. Los insultos atentan contra la dignidad de la persona, afectan a su honor y a su imagen, pudiendo ser difamaciones e incluso calumnias. Allá cada uno con los riesgos que quiere asumir ante la Justicia insultando.

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