Si el desalojo sigue adelante, Dolores tendrá que marcharse de su casa antes del próximo 17 de enero.

Dolores Rosales, de 91 años, ha tenido que enfrentarse a la empresa propietaria de su casa, que quiere desahuciarla. El inmueble en el que reside desde 1937, según informa Televisión Canaria, fue comprado por una empresa inmobiliaria que ahora le reclama una suma de dinero por deudas presuntamente acumuladas a lo largo de los años por el impago de impuestos.

Durante el arranque del juicio, la acusación ha rebajado su reclamación de deuda de 9.000 euros a algo menos de la mitad. Además, la defensa ha mostrado su negativa a pagar el IBI de todo el inmueble, ya que en la parte baja del inmueble hay un bar.

En declaraciones a la agencia Atlas, la hija de la afectada asevera que los desperfectos en el domicilio hicieron que tuviera que bañar a su madre en el patio “durante más de tres semanas”, y es que los nuevos propietarios se desentendieron del mantenimiento del histórico inmueble y optaron por llevar el caso a la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, donde se ha celebrado el juicio.

Dolores llegó a esta casa en 1937 y ha vivido en el edificio 83 de sus 91 años. Dolores, que ha acudido al juzgado en silla de ruedas y acompañada por una de sus hijas, solo quiere quedarse en su casa. El juez decidirá su futuro en los próximos días. Si el desalojo sigue adelante, Dolores tendrá que marcharse de su casa antes del próximo 17 de enero.

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.