La ONU ha advertido que en Yemen se espera una hambruna inminente, que será totalmente devastadora. Además se considera que puede haber un millón de infectados por COVID-19.

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El silencio mediático y político sobre Yemen es atronador, por ello la ONU, además de diversas entidades, llevaron a cabo el pasado jueves un evento para pedir el apoyo internacional ante la pandemia y la grave situación humanitaria en el país.

El secretario general de la ONU explicó que a pesar de que «los casos reportados de COVID-19 apenas superan los 2000, expertos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres estiman que ya sumarían un millón los contagiados con el coronavirus en el país árabe».

Se estima que la tasa de mortalidad ascendería a un 30%, debido a la «destrucción de las instalaciones de salud durante el conflicto», según calcula la Universidad John Hopkins.

En este inestable contexto Guterres, de la ONU, también denunció que «los ataques aéreos de la coalición liderada por Arabia Saudita y los enfrentamientos terrestres entre esas fuerzas y los houthis han causado numerosas víctimas entre la población civil».

Las desgracias nunca vienen solas, como se suele decir, y el Secretario General de la ONU, también se mostró preocupado por «el buque carguero Safer, anclado en la costa oeste de Yemen desde 2015 como depósito de combustible, ya que al no haber tenido mantenimiento desde hace cinco años podría tener algún derrame, explosión o incendio con consecuencias humanitarias y ambientales catastróficas para el país y la región”.

La solicitud de recursos es urgente en el país ante esta probable e inminente «hambruna devastadora», pero los frentes son muchos y en materia internacional los intereses comerciales y de extracción, de siempre, han estado por delante de las vidas humanas.

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